La antipolítica del Patas

Por Manuel Rodríguez Monárrez

La relación con los ciudadanos se construye en base en una concepción del poder, por eso es tan importante qué tipo de pensamiento político tiene cualquier aspirante a un cargo público. Es desde esa relación conceptual desde donde se fincan posiciones también sobre los opositores, detractores, críticos y periodistas. Hasta el momento, Juan Manuel Gastélum se ha concentrado en dar puras explicaciones extralógicas que denigran la democracia, generando un vacío de poder, producto del miedo y la incapacidad para gobernar.

Dicen que para muestra un botón, y ahí está el desaire a la clase obrera que desfiló el 1 de Mayo ante un balcón presidencial cerrado por primera vez en la historia. Siguiendo el ejemplo de su padrino, el Gobernador, el Alcalde no realiza ajustes en su gabinete a pesar de que a punto de cumplir medio año en el ejercicio de la función pública han tenido un bajo desempeño con magros resultados en el otorgamiento de todo tipo de servicios.

Convencido estoy que el engaño y la mentira son ya una forma de gobierno, y que abunda la corrupción y el encubrimiento en lo particular en este gobierno número veintidós que tiene la ciudad hecha un desastre. La forma de hablar poco clara y hasta “cantinflesca” del Alcalde es un mecanismo deliberado  que intenta desviar la atención de los problemas torales de Tijuana.

Lo único que ha hecho exitoso éste gobierno, es poner en marcha una estrategia en redes sociales de calumnia en contra de los regidores de distintas fuerzas políticas que nos hemos animado a denunciar las frivolidades del Alcalde y los nulos resultados del “gabinetazo” que no dan pie con bola, colocándonos bajo una metralla impresionante de ataques que no tienen la menor importancia para nuestra comunidad pero que pretenden hacer a los opositores responsables de sus torpezas y fracasos.

 Aunque hay algunos líderes de opinión que se empeñan en exonerar al Alcalde del mal gobierno, los empresarios tienen sobrados motivos para estar preocupados. El Presidente Municipal de Tijuana simplemente no está dando el ancho, comentan y es que tienen razón. El alcalde tiene dos problemas, el primero es que la vulgaridad preconizada se está haciendo la marca del decadente estilo de gobernar y segundo, que sus declaraciones no se traducen en obras concretas y ante la disyuntiva prefiere avanzar sin prometer nada a cambio, guardando el dinero para el tercer año electoral, no le va a funcionar como estrategia, ya que la ciudadanía no le va a aguantar dos años con servicios deficientes a cambio de preservar el clientelismo electoral.

Los que van a terminar pagando los platos ratos son los dirigentes de Acción Nacional local, que tendrán que absorber sin chistar las facturas de las cuentas que va dejando abiertas el Alcalde que en menos de 6 meses ya dilapidó el poco capital político que le quedaba al PAN en Tijuana en puras frivolidades, chascarrillos y ausencias, que están provocando que el Alcalde se esté llevando al PAN entre las “patas”.  Hemos leído en distintos medios declaraciones insólitas de este gobierno como: “La Tuya”; “Me Vale Madre el PES”; “Yo les agradezco, que vengan y tiren aquí su basura”; “Yo no me voy a meter con los delincuentes”; “No sé qué empresa contratamos”; “Lo de Agraz está en manos de Sindicatura”; “No queremos un Mesías, queremos esto”; “No se robaron las luminarias”; etcétera, etcétera.

Por éstas y muchas declaraciones más que ha hecho el Alcalde y algunos de sus aliados, cualquier gobierno se hundirá sin necesidad de que los opositores hagamos nuestra “chamba”. Todo esto llevará al fracaso a cualquier gobierno no sólo en Tijuana, sino en el mundo. Le pido respetuosamente al Presidente Municipal que primero, revise sus expresiones y comentarios peyorativos, ya que no se pueden alcanzar acuerdos donde no hay encuentros, y segundo, que no permita que los “Juniors”, incrustados como una muestra grotesca del nepotismo institucional, sigan mal gobernando Tijuana y asuma su responsabilidad como Presidente.