La amistad y la compasión

Por Juan José Alonso Llera

“La compasión es la ley principal de la existencia humana”

En estos tiempos de pandemia donde la crisis del Covid saca lo mejor o lo peor de cada uno, es de suma importancia centrarnos en la amistad y la bondad. La amistad como una relación afectiva entre dos o más personas. Que tiene presencia en distintas etapas de la vida y en diferentes grados de importancia y trascendencia. La amistad se crea cuando las personas encuentran inquietudes y sentimientos comunes al igual que la confianza mutua. Hay amistades que nacen a los pocos minutos de relacionarse y otras que tardan años en hacerlo. Para Aristóteles, la amistad es una virtud o algo acompañado de virtud. El concepto de amistad en los clásicos requiere una clarificación del término designado a la amistad, philia, que no es un equivalente al que actualmente se entiende por relaciones de amistad.​

Por otro lado, la bondad es un profundo sentimiento de solidaridad que viene acompañado de la necesidad genuina de querer actuar para aliviar el sufrimiento de otro ser; más allá de la empatía, la compasión requiere la comprensión y compenetración con el dolor del otro. Vivimos un tiempo perfecto para aprender a ser compasivos donde hay mil formas de ayudar a los demás a #EstarMejor. Cuando el amor y la amistad son luz, las obras son más elocuentes que las palabras y fluyen con la simplicidad de lo bello, la perfección de lo natural y se germina un testimonio de sublime generosidad.

La Historia Clásica y Moderna constituyen un compendio, un legado y un veredicto de heroicos y nefastos episodios y facetas que la humanidad ha tallado en rocas de granito etéreo y milenario, con caracteres imperecederos con actos de luminosidad y amor entrañable, así como vivencias holocáusticas de miseria y destrucción consumados y patetizados en nombre del amor o del odio.

Donde hay amor, hay perdón, como una expresión genuina y de espontaneidad de luz y esperanza, sendero luminoso en las tinieblas e incomprensión, timón y oriente de la humanidad que sucumbe en un mar borrascoso de confusión de los valores morales y éticos superiores.

Reconciliemos nuestras actitudes sentimentales y mediante la sublimidad congénita y expresiva de nuestra esencia humana, de la concordancia de la razón y la materia, elevemos una plegaria de hermandad cimentada en una prodigiosa convivencia en el planeta, grabando huellas indelebles y prendiendo la antorcha inextinguible de las instancias del amor y la amistad en la constelación infinita del universo.

En estos momentos tenemos el tiempo ideal para cambiar y ser mejores seres humanos. Tenemos dos armas la amistad con las personas que valoramos como hermanos de otras madres, y la compasión de entender y sentir el dolor del otro. Hoy la vida nos pone a prueba y nos da la posibilidad de salir más fuertes y mejores de esta crisis. Regenerándonos como seres humanos, ayudando a los amigos y siendo compasivos con el dolor ajeno. Atrévete a ser mejor individuo y ciudadano.