La actitud del vendedor

Por José Pablo Valenzuela

Yo sé que si te hablo de un vendedor, a tu mente llegarán los cobradores del banco, las asistentes en las tiendas de ropa (que, seamos sinceros, no te dejan disfrutar de la misma), y otro puño de vendedores que han, en algún u otro momento tratado (y en veces logrado) venderte algo que no querías o necesitabas. No necesariamente todos los vendedores nos arruinan el día, debemos admitir que puede haber vendedores que te ayudan a escoger el carro perfecto, el anillo de compromiso que buscabas u otras tantas cosas; sin embargo la realidad es que esta profesión no le es de mucho agrado a la mayoría de las personas y esto no solo por la tediosa labor, sino porque en sí, no ofrece estabilidad económica (sueldo fijo), no necesitas de una licenciatura para ejercer como tal, y la mayoría de las veces, no todos creemos tener la capacidad de vender.

Los últimos son excusas que las personas nos hemos formado por el miedo de salir a vender y ser rechazado o fallar en el intento, miedo por nuestra falta de confianza personal, porque el éxito del vendedor viene de la seguridad que proyecta, de la que tiene de sí y esta no depende de ningún jefe.

Hoy quiero que este artículo sirva para que veas que siempre has sido un vendedor, y uno muy bueno para ser honestos. Desde que somos niños vendemos, nuestros primero clientes fueron nuestros padres, ¿quién no le vendió la boleta de calificaciones a sus papás para que le compraran un juguete o lo dejaran salir a jugar?, o ¿quién no hizo una negociación en donde, si te dejaban hacer o te compraban lo que tu pedías, te comprometías a cumplir con una tarea en casa? Y no importaba cuantas veces te decían que no, tú regresabas con una mejor propuesta a que te dieran el sí que estabas buscando; nunca te diste por vencido y el “no”, era parte de la negociación. Si de niño tenías menor conocimiento profesional, ¿cómo era posible que tu porcentaje de ventas fuera mayor que el día de hoy? ¿Por qué de niño tenías la esencia del vendedor que es la actitud y de manera inconsciente generabas confianza y buscabas que tus palabras y acciones les hicieran sentido a tus papás? Actualmente buscamos impresionar al cliente, demostrando que sabemos mucho y dejamos de lado la esencia del vendedor.

Cuando un cliente te dice que NO, ¿a qué se debe?, ¿le dice que no al producto o al vendedor…? ¿Por qué siempre se culpa al producto? ¿Cómo le pueden decir que no a un producto o servicio que no conocen? El “no” se lo dan al vendedor por que algo no hizo sentido en el cliente para contratar tus servicios o producto, posiblemente falta de seguridad o la actitud no fue la adecuada.

Automáticamente buscamos modificar el servicio o producto y si eso no funciona, entonces nos damos por vencidos, sin darnos cuenta que muchas veces lo que tenemos que mejorar somos nosotros, específicamente es nuestra actitud, nuestra seguridad. Lo que sucede es que nuestros clientes no ven congruencia entre nuestro producto y nuestra forma de actuar al momento de vender y eso genera la desconfianza necesaria para no comprar.

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