La Academia de Historia de México en Tijuana, A.C.

Por Wilfrido Ruiz Sainz

La Real Academia de España, salvaguarda del Diccionario de la Lengua Española, define el concepto de la palabra Academia y dice: “La Academia, es una Sociedad Científica, Literaria o Artística con autoridad pública” y “La Academia, es la Junta a que concurren algunos aficionados a las letras, arte o ciencias”. Es decir, es un espacio para el aprendizaje, es un sitio para intercambiar y compartir ideas y conceptos.

Por consecuencia, me parece que las personas que asisten y acuden a la Academia, lo hacen con la finalidad de estudiar y procurar la especialización en alguna materia, dígase historia. Por ello, los discípulos que acuden y pertenecen a la Academia, se les denomina Académicos.

A mayor abundamiento, la Academia es un espacio para la investigación, para el estudio, para la meditación, para un flujo dinámico del conocimiento, para el diálogo y en última instancia para enriquecer la docencia. La Academia es un ámbito intelectual para incrementar la sapiencia, potenciar la cultura  y el conocimiento humano en general. La Academia es un campo fértil para estimular el intelecto. Con el tiempo, los aspirantes al conocimiento y estudiosos que concurren a la Academia, pueden transformarse con disciplina y dedicación, en personas cultas en alguna materia como puede ser la historia.

Platón: Conforme lo expresado con antelación y sin la menor intención de agotar el tema sobre el origen de la palabra Academia, es preciso y prudente referirnos a los antecedentes históricos de la misma, los cuales nos remontan a la antigua Grecia, esto es, a los tiempos del  filósofo Platón. En la remota época de la antigüedad, precisamente en el año 387 A.C., la Academia fue fundada por Platón para difundir y consolidar sus enseñanzas filosóficas y así corresponder al interés de sus discípulos por alcanzar la luminosidad que ofrecía el Maestro. La Academia de Platón, se asentó en los Jardines de Academos, un bosque adyacente a la Ciudad- Estado de Atenas. Para mayor claridad la denominación Academia, proviene del nombre Academo, un héroe legendario de la mitología griega.

La Academia de Historia de México en Tijuana, A.C. Los comentarios que anteceden, nos orientan para apreciar la importancia de las Academias y Sociedades, cuya misión consiste en mejorar, fomentar, generar e impulsar el conocimiento de las diversas disciplinas, que integran el acervo cultural de la humanidad, digamos historia.

Tal es el caso de la recién formada Academia de Historia de México en Tijuana, A.C., agrupación comprometida a estudiar y difundir la importancia de los acontecimientos y personajes que han contribuido a la formación de la historia de México. La propuesta para formar la Academia, nació felizmente durante una cena navideña  que asistí con mis letrados amigos el Maestro Flavio Ramos, Profesor Ismael Blanco, Lic. Roberto González. Platicamos sobre sobre la vida y tiempos del General Don Porfirio Díaz Mori y fue precisamente dicha conversación, que nos motivó para fundar la Academia sobre dos ejes evidentes: (1) “Por la Verdad Histórica”, es decir,  interpretar y narrar la verdad sobre los hechos y los protagonistas, que contribuyeron a formar la memoria histórica de México; (2) Conforme la narrativa del ilustre escritor Alfonso Reyes, quien escribió en su Cartilla Moral: “Quien ignora la historia Patria, es extranjero en su tierra”.  Dedico mis comentarios con afecto a mis colegas y amigos de la Academia. ¡Hala, México!