La 6a ciudad más contaminada de México

Por Manuel Rodríguez Monárrez

manyrodriguez@live.com.mx

Twitter:@Tijuanagreen

Sin dudad como cada semana, hemos  insistido que el tema medioambiental merece toda nuestra atención  como una de las prioridades que  debe ser atendida por autoridades y ciudadanía en su conjunto. Por lo pronto, mientras  las autoridades locales deciden qué talleres se  verán beneficiados con la jugosa concesión de  la verificación vehicular, la autoridad federal,  a través de la Semarnat publicó un estudio  que coloca a Tijuana como la sexta ciudad  de México con la peor calidad del aire. Pero  no tenemos que hacer grandes estudios para  darnos cuenta que vivimos en un ambiente  sucio y contaminado, basta con ver la cantidad  de basura que hay en las calles y los miles de  automóviles que parecen chacuacos andantes < pues no cuentan con catalizador, pues de acuerdo a este estudio si alguno de nosotros somos de los que nos gusta ir acorrer al CREA o  realizar algún paseo ciclista por la Zona del Río,  de ahora en adelante hay que ir preparados  con tapabocas y lentes, pues de no tener más  cuidado sobre los niveles de partículas esparcidas sobre Tijuana podemos estar respirando  un aire tan tóxico, que equivaldría a ponernos  a inhalar desde el escape de un automóvil en  marcha, ya que de acuerdo a este estudio el  impacto de la contaminación del aire en la  salud de las personas se puede ver reflejado en  hasta tres o cuatro años menos de vida en promedio por habitante de la zona afectada. Tal  vez el sistema de Imeca (Índice Metropolitano  de la Calidad del Aire) que funciona en la Ciudad de México no esté muy lejos de implementarse en Baja California para medir los niveles  de contaminación a los que estamos expuestos  en la región Tijuana-San Diego. 

Algunos años atrás con orgullo nos  ganamos el título de la frontera más visitada  del mundo, lo que en algún momento nos  sirvió de reconocimiento internacional, pues  ante los ojos de los turistas el venir a Tijuana  era motivado por una sana curiosidad, deseo  de aventura y diversión a la mexicana, lo  que permitió un rápido crecimiento de la  zona centro, la construcción de los puntos  de cruce internacional, con el consecuente  dinamismo de autos esperando su turno a  ser revisados por los oficiales de migración  estadounidenses que actualmente promedian  de 60 a 90 minutos diarios en revisar a cada  uno de las 75 mil  personas que por cruce  utilizan su automóvil para transitar entre  las urbes de Tijuana y San Diego ya sea que  van de paseo, por estudio, trabajo o por  actividades comerciales, pero que se han  convertido en una gran chimenea de vapores  y gases contaminantes que van destruyendo  el equilibrio que los vientos y las lluvias se  encargan de limpiar. Pero volviendo a aquellos  años de la Tijuana turística, lo que impulsaba  a esos turistas a venir a la esquinita de patria  multicultural más cercana y representativa de  México se ha perdido por diversos factores,  entre ellos, el de la mala calidad de vida  generada por la falta de estándares urbanos  que permitan mitigar el desequilibrio generado  por la falta de un transporte urbano eficiente y  no contaminante. Sobre todo, hemos perdido  a aquellos visitantes provenientes del vecino  estado de California que equivalían al 70%  de nuestro turismo en Baja California, y que  se internaban a Tijuana para sentir y llevar un  pedacito de México en su corazón, pero hoy  no sólo la inseguridad pública nos afecta para  impulsar la llegada de visitantes a Tijuana, sino  que cada vez más personas son conscientes  que la contaminación atmosférica que existe  puede ser nociva. Nosotros como residentes  estamos siendo afectados en nuestra salud con  problemas de la vista y de las vías respiratorias  por los grados de ozono, dióxido de carbono  y el dióxido de nitrógeno que a diario son  emitidos a la atmósfera local por el tráfico  estancado en las garitas de San Ysidro y Otay,  como se demuestra en el hecho de que en el  estudio recientemente publicado se afirma que  Tijuana y Mexicali se encuentran entre las dos  ciudades más contaminadas de México, como  otro punto negativo en los parámetros de  calidad de vida en la ciudad, y que por muchos  años ha sido uno de los temas ignorados  por las autoridades de todos los órdenes de  gobierno al haber otros temas considerados  de primer orden por atender. Esperemos que  conforme se vaya dejando al descubierto los  niveles de contaminación, comencemos por  hacer algo por cambiar el diseño de transporte  urgentemente en Tijuana.

*El autor es internacionalista egresado de la UDLA-Puebla