Kilómetros de playa

Por Manuel Rodríguez Monárrez

El esfuerzo que realiza Serge Dedina, alcalde de Imperial Beach, por atraer la atención pública a un problema añejo es de aplaudirse, como un efecto de ola, su enérgico posicionamiento de iniciar acciones legales contra CILA del lado americano, es la acción más estratégica que se pudo haber tomado, ya que sin duda el organismos operador del Tratado Internacional de Aguas hará presión sobre su contraparte mexicano para que se logren los proyectos de coinversión que se requieren definir desde el nivel Ejecutivo de ambas naciones para proteger nuestras playas, de hecho a la demanda ya se sumaron un par de ciudades hermanas del Sur del Condado de San Diego.

En suma, se requieren poco más de 500 millones de dólares de inversión del lado americano y 357 millones más del lado mexicano para resolver esta problemática común. El alcantarillado de Tijuana requiere una reconversión urgente, pero se ve difícil que Kiko Vega, vaya a mover un dedo en este sentido, pues el Gobernador de Baja California abandonó los planes para expandir y mejorar su fallida planta de tratamiento de aguas residuales en Punta Bandera, por enfocarse en el negocio de las desaladoras. 

Desde hace 30 años, con el apoyo del ingeniero Rigoberto Laborín, se construyó una planta de tratamiento en Punta Bandera de aguas negras con capacidad de 35 litros por segundo, la cual no funciona como estaba proyectada y en consecuencia, existen en la actualidad descargas directas de aguas negras sobre la zona costera del fraccionamiento Playas de Tijuana, lo que provoca una contaminación considerable en el área y un riesgo inminente para los bañistas.

Desde la década de los cincuenta se impulsó la urbanización de la zona oeste del municipio de Tijuana, localizada frente al Océano Pacífico, y en poco más de 6 décadas hemos aniquilado nuestro principal activo: los 4.5 kilómetros de playa que la naturaleza nos regaló, en lugar de ver al Océano Pacífico como una coladera marina, deberíamos empezar a pensar que las playas de Tijuana son un tesoro de la naturaleza que hemos llenado de desperdicios, aguas negras, drenajes, detergentes, residuos de restaurantes, colectores cargados de residuos sólidos que generan una mezcla de lodos arenosos poco agradable para la atracción del turismo internacional.

Probado está que el deporte del surf, aumenta la actividad económica entre un 16 y 32% en las zonas de playa, por tanto rescatar nuestras playas de Tijuana de los terribles derrames de aguas negras y regenerar la arena debe ser la prioridad para reactivar la economía de malecón y revivir a Playas de Tijuana como destino de recreación y eco-turismo internacional. La economía de surf tiene un potencial de desarrollo económico impresionante en la zona frente a la estación 10 de salvavidas de Tijuana. 

Según un estudio, dicen que este deporte ofrece ganancias de 48 mil millones en todo el mundo, suma suficiente para impulsar la revitalización de playas de Tijuana. Además de regenerar la playa, debemos de crear infraestructura sanitaria de servicios como baños públicos y una seguridad permanente a lo largo de la zona federal marítima, traer arena de otro lado y sacar con retroexcavadora los lodos arenosos contaminados deber ser una opción que tome con seriedad el gobierno, pero ya será tema para otro Gobernador.