Justo como un GPS

Por Maru Lozano Carbonell

¡Así exactamente! Como un Sistema de Posicionamiento Global es el universo, Dios o como quieras llamar a la fuente que nos guía.

Si tú te subes a tu carro y usas el GPS poniendo tu ubicación y a dónde quieres llegar, éste te dará las rutas. Así, simplemente, te marcará el camino y con esa imparcial voz te mencionará las calles. No tuviste que alinear los chakras ni entrar en estado zen para lograrlo.

Al GPS le da lo mismo si tú estás bonito o feo, gordo o flaco, varón, mujer, niño, adulto o adulto mayor; si tú lo pones a funcionar, te responderá sin duda. 

Al GPS no le importa dónde estuviste ayer, le vale gorro si has cometido errores en tu vida; no te reclamará nada, simplemente te dirá por dónde recorras las calles para llegar al destino que le marcaste.  Jamás diría:  “¡Ah! Ahora sí me buscas ¿verdad? Solo cuando te conviene…”.

Si eres terco de repente y giras hacia otro lado, el GPS divinamente te encaminará -ahora desde tu nueva posición- para llegar a dónde quieres, sin advertirte de nada. No rebotará ideas contigo, no te dirá con adjetivos de ningún tipo que fuiste necio o desesperado, tampoco te va a aplaudir ni a halagar por haber obedecido, simplemente ahí está la ruta que tú mismo has codificado en tiempo y forma.

El GPS obedece a tu libre albedrío respondiendo solo lo que le has preguntado.  No es metiche ni te criticará el carro, la manera de manejar, la compañía que llevas o tu soledad. No le echa ojo al tanque de gasolina, mucho menos al motor; pero asume que estás en una excelente unidad móvil y recorres una excelente ciudad.

Justo así es la energía que nos mueve y nos hace existir, nos guiará a petición nuestra. El camino, lo que vemos o lo que sucede… es responsabilidad propia y también sortearemos la cosecha de la colectividad. ¿A eso se referirá el pecado original? Yo así lo entiendo, todo lo que hacemos afectará el ambiente de alguna manera.

Si todos nos manejáramos desde el único momento que se tiene poder absoluto que es “ahora” y en un “aquí” sin juzgar, con la firme convicción de que se puede programar un deseo -el que sea- ¡Todo cambiaría!

Solo es necesario codificar desde la primera persona que es “yo”. Imposible decirle a ningún sistema que se meta en la dirección de nadie. Uno incluso podría mencionar que existe algo tipo GPS, se podría forzar a programarlo y todo lo que gustes y mandes, pero lo que nace en la intuición de cada ser humano, es lo que finalmente pesará más. 

Aprender de todos los sistemas es buenísimo, apegarse a uno solo supondrá que tarde o temprano deberemos actualizarnos y enlazarnos. No es como que el universo cambie, pero sí las necesidades nuestras. Ojo, no las necedades. Creo que solo si identificamos lo que verdaderamente necesitamos, podríamos evocar sentimientos adecuados. Por cierto, lo que decidimos sentir es el canal de comunicación con esa fuente Divina, es decir, somos vibración, energía… y en concordancia recibimos. ¡A pensar! ¿Qué estás re-programando en tu ruta experimental?