Jugando a no perder

Por Dante Lazcano

Fuentes bien informadas me contaron que faltando seis minutos con 38 segundos para que terminara el partido entre los San Diego Chargers y los Indianápolis Colts, Ken Whisenhunt, coordinador ofensivo de los electrizantes, se acercó a Mike McCoy, entrenador en jefe del equipo, y le preguntó que cómo quería la siguiente serie: rápida y letal, o simplemente comerse el reloj para ganar por primera vez en calidad de visitante este año y a la postre su segundo partido del año.

Alguna vez Jimmy Johnson me dijo que cuando ganaron el primer Súper Tazón su coordinador ofensivo, el innombrable Norv Turner, coordinador ofensivo de Dallas, le preguntó que cómo quería la siguiente serie ofensiva, pensando en volver a anotar sin importar que el juego  de campeonato lo tenían en la bolsa, rápido o despacio.

Recordemos que los del rayo se recuperaron de una desventaja tempranera de 10-0 al grado de ponerse arriba 22-20 cuando restaban al reloj de juego siete minutos y 38 segundos del último cuarto, que perdieron a Manti Te’o por el resto del año, que Melvin Gordon anotó por cuarta ocasión en la temporada, que Casey Hayward interceptó por tercera ocasión en dos partidos o que Caraun Reid regresó un balón suelto 61 yardas hasta zona prometida.

La respuesta del entrenador, a solicitud del coordinador ofensivo, fue que le pusiera hielo al juego, ¿qué significa eso?, simplemente que hiciera jugadas de tal manera que agotara el reloj y materialmente escaparse del Lucas Oil Stadium con una improbable pero merecida victoria.

¿Y qué pasó entonces? La misma vieja historia, o como se dice en inglés: same old story.

San Diego llamó ocho jugadas en ese lapso de las que cinco fueron en formación shotgun, escopeta pues, y cuatro en formación de corrida, pero para efectos de ejecución cinco fueron corriendo.

Cuando más se necesitaba correr en tercera y tres, Rivers llamó en shotgun un pase, mismo que fue incompleto y con dos minutos y medio, dos tiempos fuera, en su casa y la pausa de los dos minutos, desde su yarda 17, los Potros hicieron lo que no pudieron: mover la pelota eficientemente, incluso hasta en cuarta oportunidad, siendo que sólo dos veces convirtieron de tercer down.

Lo lamentable del asunto es que otra vez por jugar a no perder los del rayo volvieron a caer y bajo la batuta de McCoy en calidad de visitantes están con foja de 5-17, lo que indica que de gira simplemente  no saben, no quieren y no pueden ganar.

Es común denominador en McCoy que juegos cerrados no los pueda ganar, cuando ha estado por un touchdown abajo su marca en el 2015 fue de 3-11 mientras que equipos ganadores en ese mismo lapso salieron con  8-3 como Patriotas o 10-3 de Denver, gran diferencia, ¿no?

Reconozco que hay mejoría en muchas unidades, aunque no se refleja como grupo, pero como lo tuiteé cuando acabó el partido: ¿hasta cuándo sacudirán esa casa?, desde hace dos años empecé a cuestionar el manejo de partido de miguelito.

Recordemos que este año hay elecciones y está en juego el futuro de la franquicia pues si no se aprueba el estadio nadie sabe qué pasará, mientras que la siguiente semana viene Drew Brees con sus Santos de Nueva Orleans y ustedes saben lo potente que es el ataque del equipo de la hoja de lis.