¡Jefe! Trátame como un hijo

Por José Pablo Valenzuela

En estos tiempos donde la única certeza es la incertidumbre, hemos pasado de la generación que buscaba trabajar toda su vida profesional para una misma empresa, a las generaciones que hoy en día buscan trabajar para varias empresas durante su carrera, laborando en promedio de 2 a 3 años, con el objetivo final de emprender su propio negocio. Teniendo lo anterior como precedente, me atrevo a proponerte a ti Empresario, Jefe y/ o Líder, trates a tus colaboradores como a un hijo.

Todos los que tenemos la dicha y fortuna de ser padres, tenemos muy presente lo siguiente: desde antes de su nacimiento, sabemos que los hijos son prestados, que en algún momento de la vida se irán a cumplir su sueño. Nos encantaría protegerlos para que nada les pase, no sufran y puedan disfrutar de la vida, pero, aunque nos cuesta trabajo no lo hacemos, pues al momento de protegerlos les estaríamos cortando las alas y cada uno de nuestros hijos tiene un potencial enorme que vino a vivir desde la grandeza de ser ellos mismos. Confiamos y creemos que ellos pueden lograr sus sueños y metas, y cada día ser mejores personas. Compartimos a su lado para sumar valor y experiencias, ya que al final la mejor herencia que podemos dejarle a nuestros hijos son los recuerdos, pues perduran con el tiempo y posiblemente los ayuden a salir adelante de problemas o situaciones difíciles para ellos.

Anteriormente las empresas motivaban a sus empleados para que hicieran caso, pero en la actualidad las empresas motivan a sus empleados para que estén empoderados, generando un desarrollo personal y profesional en ellos. ¡Ahora sí! Imaginemos que tratamos a nuestros colaboradores como a un hijo. Desde antes de contratarlo tener presente que es prestado y que no va a durar toda la vida en la empresa, por lo que la honestidad de ambas partes ayudaría a que el colaborador diera el máximo de su potencial durante su paso por la organización y ayude en hacerla crecer y mejorar; y de la misma forma, la empresa ayude al colaborador a ser una mejor persona y profesional.

Una vez que el colaborador forma parte de nuestra empresa, muchas veces inconscientemente lo queremos proteger, y me refiero a “proteger” porque le decimos qué y cómo hacerlo para que no se equivoque y las cosas salgan como supuestamente están planeadas, logrando que la curva de aprendizaje no sea tan grande.

Cuando protegemos a nuestros colaboradores prácticamente les estamos cortando las alas, pues todas las personas vinimos a este mundo para actuar desde la grandeza, y en el momento que no dejamos que el potencial de alguien más fluya, lo estamos limitando. En cambio, si dejamos salir su potencial, estamos permitiendo que crezca como persona y profesional, y ahora sí, prepárate para sorprenderte de lo que es capaz de lograr. Para esto debemos de basar nuestra relación en la confianza, que nos permita compartir y generar el sentido de pertenencia que los empresarios buscan en sus colaboradores. Esta semana recuerda que no se trata de que mundo le dejamos a nuestros hijos, sino qué hijos le dejamos a este mundo. ¡Un gusto poder escribir y compartir contigo!