Jackson y la derrota más importante

Por Dante Lazcano

El 14 de enero del 2007 fue uno de los días más tristes que la afición de los San Diego Chargers haya vidido, y nunca olvidará, ya que se sufrió una de las eliminaciones más dolorosas que se hubieran dado en la corta historia de la franquicia en postemporada.

Ese día, los Chargers iniciaban la ronda Divisional en el estadio Qualcomm luego de haber terminado la temporada de una forma impresionante: marca de 14-2 y una aplanadora en el roster encabezado por LaDainian Tomlinson ubicaban al equipo como favorito para quedarse con el Vince Lombardi.

Sin duda que esa intercepción en cuarta oportunidad de Marlon McCree vivirá en nuestros recuerdos futboleros por siempre; pero si bien esa jugada fue la que marcó la diferencia, ya que permitió que los Pats fueran por el touchdown y posterior conversión de punto extra con la que empataron y después dejar tendidos en el terreno de juego a los Chargers, hubo otros detallitos que ya olvidamos para llegar al punto de haber sido eliminados.

Recordemos.

A partir del hecho que se esperaba un entradón superior a los 70 mil espectadores, fiel a mi costumbre de llegar temprano a los estadios, ese domingo, después de pasar por buenos amigos como Luis Fernando Vázquez, David Ávila y mi hermano Hugo Iván así como mi fotógrafo, Gonzalo González, a la entrada del inmueble, al voltear a la derecha, iban en el mismo vehículo Philip Rivers y el finado Vincent Jackson dos horas antes de iniciar el duelo.

El arribo del par de jugadores juntos no me pareció sorprendente, la sorpresa fue que lo hacían 120 minutos antes del partido más importante, en ese momento, de la temporada.

Les explico.

Los jugadores dentro del estadio, ya “enteipados” y casi con todos los arreos para jugar, a más tardar, los vemos precisamente dos horas antes de la patada de salida.
Sin embargo el “corebac” y el principal receptor apenas ingresaban al inmueble, que para las 12 del día, el acceso era súper lento por lo que sacó a conclusión que con el tratamiento previo al partido estuvieron listos una hora antes, sin desayunar, desconcentrados y estresados por factores ajenos al partido.

Al final se perdió, salimos llorando culpando a todos, insisto, inolvidable que McCree pudo haberle dado el triunfo a los del rayo bateando el balón y dejarse caer al piso.

Pero al día siguiente, con toda una ciudad y seguidores devastados, supimos que si el par de jugadores iban tan tarde, obedeció a que Rivers debió rogarle a un oficial de policía que bajara de la patrulla a Jackson, ya que a éste lo sorprendieron que iba manejando con licencia suspendida; ah, pero eso sí, con el radio a todo volumen y lo peor de todo, con aliento alcohólico de una fiesta que hicieron un día previo.

Cuando precisaron que las causas del fallecimiento del exreceptor fueron derivadas por alcoholismo, al final no fue sorpresa acá en San Diego ya que era un tema tan recurrente al grado que traía la licencia suspendida, ejemplo pues que la vida de los atletas no es tan glamorosa como pudiéramos imaginarnos.

Mis dos centavos

Cuando tome no maneje.

 

 

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