Isabel dos Santos y Luanda Leaks

Por Juan José Alonso LLera

“Si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabarás formando parte de ella”.

Para todos resulta muy fácil hablar de corrupción cuando se trata del gobierno, pero este tema nunca es unidireccional, en el caso que les platicaré hoy verán la complicidad del gobierno, el nepotismo, la complicidad de consultoras como Deloitte, PWC, Boston Consulting Group, bancos y empresas donde cada uno obtiene un pedazo del pastel en esta gran trama de corrupción a costillas de los más pobres del mundo.

Empecemos por ubicar a Angola, que es un país al sur de África, que tiene fronteras con Namibia por el sur, con la República Democrática del Congo y la República del Congo por el norte y con Zambia por el este, mientras que hacia el oeste tiene costa bañada por el océano Atlántico y cuya capital es Luanda.

Vamos con los personajes. José Eduardo dos Santos es un político angoleño. Ocupó el cargo de presidente de Angola entre 1979 y 2017.

Como presidente, fue también el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas (FAA) y presidente del MPLA (Movimiento Popular para la Liberación de Angola), el partido que gobierna el país desde la independencia del país, en 1975. Durante los últimos años de su mandato fue el segundo jefe de estado en el cargo con más tiempo en el poder de África, superado sólo por Teodoro Obiang de Guinea Ecuatorial, ya la historia se conecta porque los Luanda Leaks son protagonizados por su hija Isabel educada en Londres (considerada la primera mujer multimillonaria en África y la más rica del continente) y su yerno Sindika Dokolo fallecido en Dubái en 2020 tras un accidente por ahogamiento.

Gracias al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y a las sanciones impuestas por EUA hoy sale a la luz toda la red de corrupción valuada en por lo menos 2,000 millones de dólares. En donde estas poderosas figuras políticas angoleñas están acusadas de malversar miles de millones de dólares ahora pueden vincularse con al menos 20 compañías secretas en los Estados Unidos y otros paraísos fiscales, apoyadas por los grandes despachos, exponiendo nuevos escondites financieros para la ex élite gobernante del empobrecido país africano.

Isabel dos Santos, hija de este expresidente autoritario, y cientos de exasesores presidenciales y generales, eran propietarios de sociedades offshore y cuentas bancarias en Europa y Oriente Medio. Son dados a conocer por la filtración del programa de investigación Pandora Papers.

El mes pasado, el gobierno de Estados Unidos sancionó a Isabel dos Santos y a los dos ex generales por lo que llamó “corrupción significativa”. Bajo las nuevas medidas, dos Santos y los miembros de su familia no pueden ingresar a los Estados Unidos.

“Sacar a la luz los negocios turbios de los cleptócratas es clave para defender los derechos humanos”.

“Angola es un país rico en recursos, pero la mayoría de su población vive en la pobreza, sin acceso a la salud, la educación y condiciones de vida dignas debido a que las personas toman la riqueza del país como propia”.

La decisión de EUA de sancionar a estas personas es un paso importante en la lucha contra la corrupción en el mundo, y también para aumentar la responsabilidad en otras jurisdicciones. Pero el impacto de acciones positivas como esta siempre será limitado sin un pacto global para detener los paraísos fiscales y el uso de empresas ficticias.

Las investigaciones penales sobre dos Santos y sus empresas están en curso en varios países, incluido Angola, donde el gobierno alega que ella malversó más de 2 mil millones de dólares en fondos públicos. Dos Santos ha mantenido su inocencia y ha negado haber actuado mal. ¡Vaya cinismo!