Ingobernable

Por Recomendador

Para Epigmenio Ibarra y para los demás coautores de esta nueva serie que Netflix se apresuró a respaldar, todo es mentira en la política y México está en una guerrilla continua y el ejército y gobierno están vendidos a los narcotraficantes y están totalmente manipulados por la CIA. Para dar por hecho todo esto, no hay más que asomarse a mirar estos episodios tan deshilvanados y absurdos que aumentan día a día su rating.

El sensacionalismo simplista parece tener conquistada la mente de muchos. Y no es que el presidente Peña tenga razón cuando califica a los que hablan de crisis nacional, como poseedores de una crisis mental. Pero si hay una crisis que proviene de la falta de criterio para entender lo que se está viviendo, es este éxito de taquilla. Es probable que a una mayoría de quienes ven mucha TV de este tipo, ya se hayan hecho adictos a esta serie.

Para constatar las crisis mentales que sí existan, no se necesita incursionar en el Facebook y su parte de frivolidades y desahogos infantiles. Sin duda, la falta de criterio de muchos, fascinada con este entretenimiento estéril basado en una serie sin pies ni cabeza demuestra que sí andamos mal. Hay quienes creen, sin más, que Kate del Castillo encarna con realismo un pacto con el poderoso bando de Tepito cuyas féminas manejan los prostíbulos y los contrabandos y al mismo tiempo contribuyen para rescatar a México de la alianza narcos-ejército-gobierno federal, que asesina a un presidente “traidor”, adúltero y seducido por una vanidosa enviada por la CIA. El enredo no importa. El entretenimiento a toda costa, sí.

Indudablemente el frondoso cuerpo de Kate y el muestrario de cópulas y orgasmos protagonizados por la frondosa totalidad de los sexos que hoy se admiten, tienen fascinado a muchos espectadores. Y las escenas de crueldad violenta, otro tanto.

A la urgencia de ir pensando en pactos para la gobernabilidad del país y para un urgente acercamiento al estado de derecho en rumbo a nuestra la seguridad, se prefiere apelar a unos desarticulados episodios para entretenerse con crueles venganzas, con el desahogo fácil de todo tipo de pasiones, en medio de la ausencia de propuestas políticas importantes.

Entre el ruido que debieran hacer las propuestas del grupo que encabeza Cuauhtémoc Cárdenas y el ruido que hace esta serie de episodios sensacionalistas, pero incoherentes y ofensivos para la inteligencia, mucha gente se queda adicta al ruido segundo que viene de esta serie.

“Ingobernable” pues, se quiere ver a nuestro país. El ruido de la irrealidad y de los cuentos plagados de absurdos, pesa más que el afán creativo que busca unidad para ponernos de acuerdo en lo esencial de tal modo que empecemos ya a remediar nuestros males más urgentes.

Mientras mucha gente se hunde en el chismoseo de qué pasará mañana en la ficción, las urgencias reales en materia de política y de democracia, están aullando en el abandono.