Ingeniero de mecatrónica crea su propia máquina de cubrebocas

Tras una etapa de “prueba y error” el producto sale ahora como debe ser. Fotografía: Cortesía

Por Ilse Casillas

Tijuana.- La pandemia del Covid-19 tuvo un impacto en casi todos los negocios existentes. Pocas fueron las industrias que vieron un incremento o mejora en sus ingresos.

Por ello, los emprendedores han tenido que adaptarse a las tecnologías y la venta en línea o utilizar su creatividad para idear nuevos planes de negocio en las áreas de oportunidad que se generaron.

Pensando en esto, Efraín Caballero, ingeniero en mecatrónica, tuvo la idea de armar una máquina que produzca cubrebocas, ante la demanda que existe en la región por este tipo de instrumentos.

Caballero cuenta en entrevista telefónica que el plan nació al comienzo de la contingencia sanitaria, cuando en el lugar donde trabajaba estaban interesados en desarrollar ese tipo de herramientas, por lo que inició una investigación del proceso de crear un cubrebocas.

“Vi que la máquina era bastante posible de hacer y vi casi todo eran elementos mecánicos” relata, “son de las cosas que yo sé hacer, por lo que pensé que valía la pena hacer el proyecto”.

Tras ocho meses de trabajo, la máquina logra fabricar 80 mascarillas por minuto. Sin embargo, el camino no ha sido del todo fácil, pues de los retos más fuertes a los que se tuvo que enfrentar fue el tener que realizar la logística de las importaciones, asunto que estaba fuera de su campo de trabajo.

“Son cosas que realmente no son lo mío, no es algo a lo que le sepa, entonces hay una parte del equipo que se tiene que importar, la selladora y el material de los cubrebocas lo tuve que importar también, salieron algunos problemas con los servicios de paquetería. Fue una lección, pero todo salió bien”.

Otras de las dificultades a las que se enfrentó fue el desarrollo del aparato, pues menciona que toda máquina conlleva una serie de error y prueba.

“Con todas las máquinas siempre está el proceso de diseño, lo que tú crees que debe hacer la máquina, en los mejores escenarios hace algo muy parecido a lo que dijiste que iba a hacer, y los peores no hace nada de lo que pensaste que iba a hacer”, señala.

No obstante, menciona que los ajustes que se tuvieron que realizar fueron exitosos, y los cambios no terminaron siendo tan drásticos. “Toma su tiempo el hacer pruebas y eso ha sido, yo creo lo más complicado”, considera.

Una vez efectuados los cambios, la máquina comenzó a trabajar. “La verdad suena algo simple pero ya cuando ves la máquina corriendo si muy gratificante”, confiesa.

“Cuando empezaron a salir las mascarillas con las pruebas al principio no salían bien, el material salía desfasado, los pliegues no se hacían bien”, añade, “en el proceso cada vez la mascarilla se parecía más a lo que debía ser, cuando ya llegamos a un nivel donde la mascarilla ya se veía como debía ser, la verdad si fue muy satisfactorio”.

El ingeniero cuenta que los planes a futuro para este emprendimiento consisten en poder realizar de manera automatizada la unión de los elásticos, pues en este momento ese proceso se realiza de manera manual, por lo que esperan que una vez listo este paso puedan comenzar con una producción mucho mayor.

“Las cosas siempre tienen más retos de los que crees que tienen, pero la verdad es bueno que no lo sepas porque de otra manera no lo harías”, declara Caballero al hacer énfasis en la importancia de que los emprendedores se animen a dar el paso y comiencen a idear.

“Es más importante empezar, que creer estar listo, no esperes tener todo resuelto”, sugiere. “Sí debes calcular tus riesgos, pero no esperes a tener todo a la mano”.