Incremento al salario mínimo, no al poder adquisitivo

Autor: Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez*

Correo: hector.guerrero@medtronic.com

Twitter: @HectorFGuerrero

 

*Gerente de Recursos Humanos Medtronic México, Ex-presidente de ARHITAC

 

En días pasados la Comisión Nacional de Salarios Mínimos publicó en el Diario Oficial de la Federación la remuneración diaria que deberá percibir un trabajador  a partir del próximo 1 de Enero de 2015, la cual será de 70.10 pesos en la zona geográfica A.

El nuevo salario mínimo representa un incremento del 4.2 por ciento con relación a la cifra que rigió durante el 2014. Tal ajuste tiene cierta congruencia con el incremento de los precios al consumidor que según datos del INEGI acumuló una tasa anual del 4.19 por ciento.

Como cada año, surgen voces afirmando que tal incremento es insuficiente. Están incluso quienes abordan el tema con mayor “profundidad” asegurando que el monto establecido como la cantidad mínima que debe recibir un trabajador no cumple con el objetivo que marca la Ley Federal del Trabajo, el cual en un supuesto debería ser suficiente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos.

Ambas afirmaciones indiscutiblemente están en lo cierto ya que ni el actual salario mínimo, ni el que regirá a partir del próximo Enero, son suficientes para satisfacer con las necesidades básicas de una familia promedio. 

Pero también es cierto que esas voces recurrentes, la mayoría provenientes del sector político y muchas de ellas con intereses muy particulares, aportan alternativas de solución  poco viables o que terminarían por llevar a los que menos ganan a una situación bastante complicada.

Por citar un ejemplo, un incremento al salario mínimo como lo proponía hace unos meses el Jefe de Gobierno del Distrito Federal es sabido que conllevaría un alza de precios que a su vez acentuarían aún más la pérdida del poder adquisitivo del trabajador que es el elemento clave en su bolsillo.

Más allá de los ajustes al salario mínimo basados en cifras inflacionarias, que dicho sea de paso siempre son necesarios en cualquier economía, la causa raíz a resolver es que un trabajador pueda satisfacer sus necesidades familiares básicas con su ingreso a través de un fortalecimiento a su capacidad adquisitiva.

Medidas como recortar el gasto público, reducción de impuestos, generación de empleos a través de la atracción de  inversión, mejoramiento en la calidad de los servicios públicos, mayor acceso a una educación de calidad donde no se descarte el tema de enseñarle a la población como administrar sus ingresos, todo esto es parte de lo que mejorará el nivel de vida de un trabajador y por ende vendrán mejores ingresos.

No sucede a la inversa y ya lo han demostrado países como Singapur donde la paridad adquisitiva es mejor que en nuestro país y donde además no existe la figura de salario mínimo.

El incremento al salario mínimo no fortalece necesariamente el poder adquisitivo de los que menos ganan, y esa es una premisa que tal vez deberían considerar esas voces recurrentes para que puedan enfocarse en una soluciones que realmente beneficien al trabajador.