Impunidad

Jorge Alberto Gutiérrez Topete

Impunidad, del vocablo latino impunitas, es un término que refiere a la falta de castigo. Se conoce como castigo, por otra parte, a la pena que se impone a aquel que ha cometido una falta o delito.

Esto, considero es la raíz del problema de inseguridad que vivimos en el país, el estado y ahora de manera creciente, en nuestra ciudad. No quiero sobre simplificar este tema tan complejo y tan extenso que ha tocado directa o indirectamente a la gran mayoría de los mexicanos, pero han sido tantos y tan intensos años de inseguridad e impunidad que pareciera nos hemos acostumbrado a vivir en constante inseguridad e impunidad.

Este lunes pasado durante la reunión de la comisión ejecutiva del Consejo de Desarrollo Económico de Tijuana, tuve la oportunidad de escuchar una presentación sobre estos temas a Juan Manuel Hernández Niebla quien acertadamente ha sido nombrado Presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública en nuestro Estado. Puedo afirmar que Juan Manuel es un verdadero y reconocido líder que conoce la problemática y entiende que existe un complicado camino a su posible solución. Es impresionante como las estadísticas oficiales y su comportamiento en el tiempo muestran fríamente la preocupante y frágil situación que guarda la seguridad pública en nuestro estado y ciudad.

Desde agosto del año pasado y durante el inicio de este año las estadísticas que muestran la incidencia delictiva han ido en constante aumento mostrando una tendencia que podría llevar en unos cuantos meses a algunos indicadores a los altos niveles que tuvieron durante los peores años de inseguridad en nuestra región. Inclusive, el número de homicidios en este primer trimestre de 2017 ya ha rebasado considerablemente a los peores años que hemos vivido. Cuando convertimos los datos numéricos de cada delito en incidencia por cada 100 mil habitantes, Tijuana (219) se queda chico ante nuestra capital Mexicali (348). Al ver los datos resulta obvio que mucho del descontento social que existe en esa ciudad está directamente relacionado a su situación de inseguridad e impunidad. También cabe resaltar, que la estadística delictiva reportada tiene una grave distorsión derivada de un altísimo porcentaje de delitos cometidos en nuestro país que ni siquiera son reportados a las autoridades. Esto se explica por la pérdida de confianza de los ciudadanos hacia las autoridades policiacas y de procuración de justicia por la falta de resultados y alto nivel de impunidad.

No quiero ser pesimista, pero la situación de inseguridad que hoy estamos viviendo es más compleja que la que vivimos entre 2006 y 2011. El nuevo sistema de justicia penal complica la solución favorable a la sociedad de los delitos que si son reportados y atendidos, terminando muchos delincuentes de nuevo en las calles sin recibir su merecido castigo; es por ello que la población en los penales de nuestro estado es ahora tan solo el 50% de la que existía antes de la implementación del nuevo sistema de justicia penal.

La solución a esta problemática tendrá que llegar, y esperemos las diferentes autoridades responsables encuentren los espacios necesarios para coordinarse mejor, para depurar a quienes no pueden o no quieren resolver, y para encontrar soluciones policiacas y no policiacas que permitan re establecer el tejido social y así construir ciudadanía y poder exigir mejores resultados. No todo depende de la autoridad; nuestro futuro también se hace desde lo que hacemos o dejamos de hacer en nuestra casa, colonia y comunidad. Al final es un trabajo de co responsabilidad y me alienta saber que los ciudadanos estaremos representados por Juan Manuel, quien sin duda será una voz que tendrá que ser escuchada para algún día tener el estado y ciudad que merecemos.