¿Importa tener un buen director en la escuela?

Por Maru Lozano Carbonell

La Fundación catalana “Jaime Bofill” se creó en 1969 sin fines de lucro con el único objetivo de promover el cambio social y la transformación en España. Son un laboratorio de investigación y propuestas centrado en el ámbito de la educación que trabaja para impulsar investigaciones, debates e iniciativas para generar oportunidades educativas y combatir las desigualdades sociales.

Me encanta porque fíjate, se juntan con académicos de universidades, expertos en el mundo educativo, expertos de las administraciones públicas, se reúne también con investigadores, directivos de escuelas, docentes, activistas, asociaciones de padres de familia, en fin, con toda la comunidad escolar. En esta Fundación creen que la educación mejora la sociedad y sí, definitivamente.

Hoy, te quiero compartir sus diez características que todo líder educativo debería poseer. Primero, un líder que contagia, que crea equipos, que ilusiona a todos, que es empático, carismático y que motiva. Que tenga actitud proactiva.

Yo pienso que esto se trae consigo, pero vaya que se puede moldear si el resto de los nueve puntos los lleva a cabo como: Planificar, es decir, se marca objetivos alcanzables a largo plazo y diseña la hoja de ruta.

Tercer punto que promueve un clima de respeto. ¡Qué importante! Acepta la crítica constructiva, escucha, no impone, no es autoritario, es persuasivo, democrático, ¡sabe delegar! Favorece la participación de la sociedad, forma una escuela abierta y participativa.

Como cuarto punto, gestiona la presión. Supera el fracaso, es capaz de guiar en momentos de crisis y tiene seguridad en sí mismo. Cuántos no nos reímos de nuestros directivos durante la pandemia y nos quitamos el sombrero ante la gran labor de los docentes que sacaron adelante todo…

Quinto punto, es eficaz en los resultados. ¿Cómo es esto? Sabe gestionar su tiempo y gestiona reuniones. Tuve una jefa que siempre decía que estaba ocupada con cosas más importantes (que los niños o los docentes) porque iba a la ISEP, nunca se le veía en la oficina ni en pasillos y desconocía por completo las necesidades en general. Esa frialdad distanció a todos y ni te cuento el clima de trabajo, los problemones y los raquíticos resultados.

Sexto, actúa como mediador. Ya si a estas alturas de 2023 se ignora que un mediador es el que facilita de manera imparcial el diálogo entre personas que tienen un conflicto y ayuda para que las partes implicadas acuerden su resolución, estamos ante un jefe, no líder.

Séptimo, el líder es innovador porque sabe transformarse y adoptar nuevas competencias en esta era digital. Sabe hallar nuevas formas de realizar actividades.

Como octavo punto, debe ser flexible en su forma de pensar, siendo capaz de adaptarse a nuevos entornos, nuevas situaciones, nuevos retos y problemas porque es un líder creativo.

Es buen comunicador como novena característica. Clarifica el mensaje y expresa de forma asertiva. 

Y por último el décimo:  Es un líder curioso. Se interesa por conocer nuevos procesos, metodologías, tecnologías, etc.  

Es que ya urge tener nuevos directores así porque llevamos mucho tiempo operando por inercia y tradiciones y, como dice esta Fundación Bofill: “El movimiento que funciona irrumpe en el mundo de la educación con un objetivo claro: promover políticas y prácticas educativas basadas en la evidencia”. Te pregunto: ¿La evidencia que tenemos ahorita es fruto de líderes educativos con estas características?