‘IFE politizado’

Por Mario Escobedo Carignan

escobedo1956@yahoo.com

En relación a las próximas campañas electorales, en fechas recientes ha habido una serie de precisiones, correcciones y aclaraciones por parte del Instituto Federal Electoral (IFE) respecto a lo que se permite y no, decir o expresar.

Desde hace ya un par de años, el gremio periodístico a lo largo del país ha manifestado su desaprobación por lo que parece ser, una serie de medidas mordaza más que un ordenamiento claro, justo y propio de una democracia. 

Es triste ver que dichas medidas están orientadas a evitar que cada partido y candidato, encuentre res quicios para hacer “trampa” durante los procesos electorales.

Es como tratar de adivinar con qué nueva chapuza podrán salir los estrategas políticos, y así, lanzar una serie de limitaciones que rayan en lo absurdo.

Se va del campo es trictamente políticoelectoral, al campo de la libertad de prensa, y peor aún, en días recientes, se precisó que también los ciudadanos, agrupaciones y organismos de la sociedad civil serán sancionados por contravenir ordenamientos que a nadie le quedan claros, y que por el contrario, provocan menos participación en la vida política del país.

Cuando cuestionamos toda esta serie de desatinos, encontramos que la raíz del problema es lo que en su tiempo definió claramente Jos é Woldenberg: los partidos políticos, a través del Congreso de la Unión, tomaron el control del IFE, volviéndose así, en otro campo de disputa más que en un órgano plenamente ciudadanizado como ya lo era.

Esto, ha representado un gran retroceso, y las consecuencias se empiezan a vislumbrar con toda esta serie de discursos que lo único que provocan es apatía.

Queda claro que los partidos conocen de lo que son capaces entre sí de cara al proceso electoral, por ello, que se pongan trabas desde este órgano electoral.

El problema es que muchos otros actores de la sociedad, los que de verdad contribuyen a la democracia con la organización de debates ciudadanos, foros de análisis y otros ejercicios, serán desmotivados luego de verse acusados de favorecer a uno u otro contrincante electoral.

De nueva cuenta, los ciudadanos debemos presionar al IFE para que se dedique a arbitrar lo electoral y no a ejercer un papel inquisidor y de cacería, que es a lo que los partidos lo están llevando.

El Instituto Federal Electoral debe avocarse, por el bien de la democracia, a orientar a la población, explicando qué es un senador, qué hace un diputado, para qué se elige a un Presidente de la República, contribuyendo así, al verdadero progreso del país. Su tarea debe ser orientadora y de arbitrio electoral, no de amenaza y confusión.

*El autor es Presidente del Consejo coordinador empresarial de Tijuana.

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