Ideas Verticales: “Chocolates” y amparos

Por Jorge Alberto Gutiérrez*

Tijuana.- Dulce ha sido el botín político y económico de aquellos que han fomentado y permitido la entrada de autos ilegales a nuestro país. Es por ello, que México es considerado el país con más autos ilegales o irregulares de procedencia extranjera en el mundo y es nuestra frontera norte donde la concentración de estos autos es mas alta en el territorio mexicano. Aunado a los autos “chocolate”, existen en el país millones de autos que han sido importados “legalmente” a franja fronteriza, además de otros tantos de los llamados “nacionalizados” que pueden circular por todo el país.

Es Baja California y en particular Tijuana, un paraíso donde la impunidad y el temor político han permitido que en nuestra ciudad circulen sin ninguna restricción de manera indistinta los vehículos nacionales, importados, extranjeros y chocolates.

Tan solo de los legales en nuestra ciudad hay registro de 600,000 vehículos circulando y un número indeterminado de extranjeros y chocolates que podrían sumar entre todos hasta un millón de vehículos circulando por nuestra ciudad.

Este alto nivel de motorización es oficialmente el más alto de México, donde la estadística nos indica que tenemos 1 auto “regular” por cada tres habitantes o alrededor de 1 auto “bruto” por cada 2 habitantes si incluimos todos los que circulan.

Este exceso de automóviles termina por exacerbar la capacidad de nuestras vialidades e imponen gran presión en nuestras autoridades en construir y mantener infraestructura vial suficiente para soportar tantos autos.

Obviamente, esta alta dependencia en los vehículos y viajes individuales imponen gran demanda de hidrocarburos con graves efectos negativos en el medio ambiente. Además, esto provoca que esta alta demanda de combustibles obligue a que México los tenga que importar de otros países a pesar de ser productor y exportador petrolero.

Esta situación ha obligado a que atinadamente, el Gobierno Federal sea más estricto al determinar el valor base de los vehículos importados, desconociendo los “amparos” así encareciendo el proceso de legalización y terminando con los privilegios de “mafias” que importaban en exclusiva a través de prebendas otorgadas a poderosos políticos y empresarios que en pocos años acumularon verdaderas fortunas importando millones de autos a precios reducidos.

La presión que han puesto sobre el gobierno federal los industriales productores de autos nuevos ha sido muy fuerte y efectiva.

México se está convirtiendo en una potencia automotriz global y es ya el octavo productor de autos en el mundo, exportando gran parte de su producción a Estados Unidos y Canadá. Estas empresas son uno de los principales motores de la economía mexicana, impulsando con su reciente crecimiento el desarrollo económico de varias regiones del país incluyendo la nuestra. Es por ello que las autoridades escuchan al sector, ya que se estima que se dejan de vender en el mercado local hasta un millón de autos anualmente al permitir que circulen los autos chocolates y las importaciones con “amparos”.

Es por estas razones, que mantengo la esperanza de que el gobierno federal no de marcha atrás en el tema de importación de autos a través de “amparos”, además de que aumente la presión  en los estados para reducir la impunidad con la que circulan los “autos chocolate”. Es hora de que terminen los privilegios de unos cuantos poderosos políticos y empresarios.

Es por el bien de México, por el desarrollo de nuestras ciudades y por nuestro medio ambiente.

Si el gobierno da marcha atrás y vuelven los privilegios hacia algunos cuantos, entonces sabremos que todo esto fue solamente para cambiar a los verdugos.  No me extrañaría a estas alturas, que esto fuera así.

*El autor es arquitecto, de Tijuana.