¡De panzazo!

Por José Cervantes Govea

jocegovea@yahoo.com

Los recursos que el gobierno destina a la educación no rinden lo debido porque los burócratas se deben al sindicato y no a los usuarios de servicios los públicos. La estructura sindical usurpa las funciones que debe ejercer el gobierno. Los profesores que fungen como inspectores no supervisan las escuelas que deben supervisar. Los gobiernos que deben administrar la prestación de este trascendente servicio público tampoco lo hacen.

Al revés, existen miles de profesores “comisionados” para “exigir” al gobierno que respete los derechos de sus colegas. Es del dominio público que los representantes sindicales, los inspectores y profesores están más ocupados en asuntos políticos que en supervisar que la plantilla magisterial se dedique a sus labores docentes de manera responsable. Tanto que el sindicato creó el Partido Nueva Alianza, que nació de las entrañas del magisterio, para manipular políticamente al magisterio.

Se supone que los profesores preparan a niños y jóvenes para aspirar a empleos bien remunerados, ocupar cargos de mayor responsabilidad en las diversas actividades económicas y ser ciudadanos ejemplares, respetuosos y respetables. Por otra parte los salarios, incentivos y demás prestaciones que percibe la burocracia magisterial, sin mediar ningún tipo de evaluación, superan en mucho a las de los trabajadores mexicanos. El sistema educativo mexicano es muy caro. Pero eso no es lo peor, sino que carece de calidad. El cortometraje “De panzazo” realizado bajo la dirección de Juan Carlos Rulfo y Carlos Loret de Mola, revela la simulación, omisión y lenidad de los servidores públicos del magisterio y, desde luego, de quienes han ocupado la Presidencia de la República, la Secretaría de Educación Pública y los profesores y profesoras. La prueba Enlace aplicada los dos últimos años a alumnos de escuelas públicas de nivel básico en las materias de Español, Matemáticas y Ciencias Naturales, develó lo que era un secreto a voces: La mayoría de los alumnos del sistema educativo mexicano están reprobados y, por ende, también sus profesores.

Cierto que los progenitores también son responsables, pero quienes estudiaron para educar son los profesores y profesoras, y entonces en ellos recae la mayor responsabilidad del desorden social que vivimos como producto de la ignorancia y la falta de formación ciudadana. En este apartado el gobierno, particularmente los líderes sindicales, directores, inspectores y supervisores, están debiéndole a México. Y no es falta de recursos, porque uno de cada cuatro pesos del presupuesto público se destina a educación. Es falta de conocimientos, profesionalismo, administración, legalidad y compromiso social. Alejandro Martí, cuyo hijo fue secuestrado y asesinado durante 2008, dijo a las autoridades responsables de la seguridad pública: “Si piensan que la vara es muy alta o imposible de hacer, si no pueden renuncien, pero no sigan ocupando las oficinas de gobierno, no sigan recibiendo un sueldo por no hacer nada, porque eso también es corrupción”. En materia educativa, yo digo que la profesora Elba Esther Gordillo debe irse ya. Pero también que se vayan los líderes sindicales, Directores, Inspectores y los profesores incumplidos. ¡Ya! ¡Hoy, no mañana!

*José Cervantes Govea radica en Tijuana, es Contador Público egresado de la UABC y Abogado egresado de Univer Tijuana.

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