Hui Ka Yan, de campesino a magnate

Por Juan José Alonso LLera

“Los imperios caen. Sin excepción”.

La semana pasada les conté de su negocio (Evergrande), hoy les comparto la historia del campesino que llegó a ser el hombre más rico de China, lo apodan el “rey del ladrillo”. Ahora el temor al efecto contagio de una posible quiebra de la inmobiliaria motiva desplomes en las Bolsas de todo el planeta.

El fundador de la empresa más endeudada del mundo, la inmobiliaria Evergrande, Xu Jiayin o Hui Ka Yan de 62 años, llegó a ser el hombre más acaudalado de toda China. En 2017, el auge de su grupo hizo que este amante de los yates y las marcas de lujo, desplazara al casi intocable Jack Ma, el creador del gigante del comercio electrónico Alibaba, al frente de las listas de los multimillonarios del país.

Forbes calculaba su fortuna en 45,000 millones de dólares. Pero ahora, tras haber alcanzado la cima, se encuentra al borde del abismo después de que este año su compañía haya perdido mínimo un 85% de su valor, Xu sólo contará con 10,500 millones de dólares, aproximadamente (que pena, así las cosas). Evergrande tiene unas obligaciones que superan los 300,000 millones de dólares: una cantidad mayor que el PIB de Finlandia. Aunque su problema, en estos momentos, no es tanto la enorme deuda sino la crisis de liquidez que padece y que le genera enormes dificultades para pagarla. El temor a una quiebra que pueda arrastrar a todo el sector inmobiliario, y con él a la economía de la segunda potencia del mundo, mantiene en vilo al inversionista de todo el mundo.

La historia comenzó en 1958, cuando echaba a andar la desastrosa campaña del Gran Salto Adelante (1958-1962) para industrializar China, que causó una hambruna y mató a millones de personas. Xu nació en una pequeña aldea de Henan, perdió a su madre a los pocos meses de nacer. Su abuela paterna se hizo cargo de su cuidado cuando el padre del bebé, antiguo soldado, encontró empleo en un almacén. Años más tarde evocaría su infancia como una época en la que su ropa y sus sábanas “estaban completamente llenas de remiendos por todas partes” y su dieta consistía en camote y masa de pan hervida.

“Quería marcharme del campo en cuanto fuera posible, encontrar trabajo en la ciudad y poder comer mejor”.

Abandonó los estudios temporalmente tras terminar la escuela secundaria, durante la Revolución Cultural (1966-1976) y los retomó después de que en 1978. Estudió Metalurgia, y trabajaba en empresas relacionadas con este sector durante una década.

En 1992, y tras haber escalado puestos en su empresa, renunció a para mudarse a Shenzhen. Aquel pueblo de pescadores vecino a Hong Kong había sido el elegido para transformarse en la primera zona económica especial (ZEE) de China, un lugar donde se probaron fórmulas capitalistas para el crecimiento. En 1992 acabó siendo la capital tecnológica de China y se estaba convirtiendo en una ciudad boyante y llena de energía. En 1996, Xu funda Evergrande en Cantón, capital de la provincia del mismo nombre.

Pero todo ese imperio se basaba en lo que ha acabado siendo su gran talón de Aquiles: el endeudamiento. La compañía acudía al crédito, fácil de conseguir, para financiar sus promociones. Con la venta de inmuebles antes de que estuvieran terminados, sufragaba otros proyectos, con una fórmula que replicaría en otros sectores, hasta que la particular burbuja de Evergrande estalló.

 “Creo que, gracias al trabajo colectivo de nuestro equipo dirigente, y de todos nuestros empleados, si continuamos peleando y persistimos a través de esta lucha, saldremos pronto de esta oscuridad”, Xu en una carta dirigida el martes a sus cerca de 200,000 empleados.