Hoy todo ofende

Por Juan José Alonso Llera

“Hay 7 trillones de nervios en el cuerpo humano, y tú irritas todos”

“Para ser de la generación que creció viendo South Park, como que la gente se indigna de todo”.

Hoy nos plantemos las preguntas: ¿estaremos exagerando en corrección política o será que lo que está pasando en el mundo era justo y necesario?

¿No les parece que ahora todo mundo se ofende?

Cada día es más difícil llamar a las cosas por su nombre, ya que últimamente con tanta apertura, inclusión, igualdad y demás términos que son producto de la modernidad social, a muchas personas se nos cuestiona o sataniza sólo por la manera de expresarnos. Hoy cualquier comentario, broma, carrilla, apodo o expresión llanera, es tomado como ofensa, aunque el ofendido no tenga la más mínima idea de su significado o ni siquiera sea el aludido. Lo anterior bajo condiciones normales, pero si eres profesor, conferencista, político o figura pública, estás cada vez más en riesgo de lo que salga de tu boca.

Sin duda los apuntados o sus protectores tienen la piel muy delgada ante la ironía o el sarcasmo. En el caso del Alquimista es el pan de todos los días, de hecho, he llegado a pensar en comprarme un traductor de verdades puras y duras a lo políticamente correcto, o de ironía y buen humor, a solo dime cosas serias y bonitas que no me causen estrés, a “y ese comentario es misógino, machista y si sigues así me voy”. “Enterado, creo que no entendiste nada, van primero tus complejos que la idea principal”.

Lo políticamente correcto nos despoja de muchas virtudes a la hora de tener nuestra propia personalidad, de decidir por nosotros mismos; ante lo cual se origina la fuerza de sectores sociales que acaban siendo la clase dominante, la que impone sus morbosas reglas y que luego pisotean las ideas de otros. La misma clase que por su posición dominante o ignorante o acomplejada, tildan algunos temas como tabú para el resto de la sociedad.

Eso, ni más ni menos, supone que seamos más reaccionarios, más exaltados, propensos a ofendernos con presteza de todo y de todos. Dado que siempre hay colectivos sociales que ponen barreras y que niegan otras realidades diferentes a las suyas. La sociedad actual se vuelve más acrítica porque fácilmente eres: racista, homófobo, misógino, machista, clasista, insensible o cualquier otro calificativo inhibidor de tus palabras y pensamientos; no sabe dónde queda el horizonte y se transmuta más sensible. No hay colectivo social que no tome la justicia por su mano ante hechos que no son de su agrado; verbigracia, no hay obra artística o literaria que, por el mismo tema que trata, no llegue a ofender a alguien. Con facilidad hay más gente propensa a sentirse agraviada cuando el mundo no gira a su gusto, cuando algo no entra dentro de sus ideales. Con facilidad hay personas que, automáticamente, tienen el deseo de buscar los tres pies al gato, tergiversar un mensaje o spot y darse por aludidas, aunque dicho mensaje no tenga, equívocamente, ninguna intencionalidad de ofender.

Así son las cosas. Sucede en el día a día, que salga el sol por donde salga habrá alguien que se ofenda porque no le agrade. Siempre estaré a favor de los derechos de las personas, de la libertad de expresarse y de pensar, de la igualdad de oportunidades para todos lo géneros, creencias y colores. Pero por favor sentido común y buen humor.