Hoy pensando

Por Ana Celia Pérez Jiménez

Hoy no sé de qué escribir, está el mundo tan nublado, tan lleno de lo que es, de esa verdad que todos vivimos, confrontamos o evadimos, el enemigo sin rostro, el intangible. Hoy quizá quiero enfocarme en lo bello, de lo que motiva, de lo que me hace seguir y andar y quizá esperanzar mi corazón. En estos días he recordado las formas de mis padres, de mis hermanos, la naturaleza de mi familia, la educación y debo de admitir que me ha hecho sentir un tanto niña de nuevo; me ha hecho pensar por qué todo siempre fue de cierta manera y por qué también tantas cosas cambiaron, por qué yo cambié y por qué siempre fui la afuerina, la que se iba lejos, pero igual siempre regresaba.

Es un honor tener a quien cuidar, por quien ver; debo de admitir que sé que cada vida es valiosa, pero yo soy mucho de dejar cosas al destino, me hubiera descuidado en un segundo; pero esta vez mi enfoque es la familia, los que están, el bien común, por los que debo de ver, por los que debo mantenerme en línea y conversar; sonreír aunque por dentro para ser muy honesta a veces siento llorar, porque todo este cambio me ha causado mucho movimiento interno. Pienso, imagino y ya saben uno se va lejos, lejos hasta donde el temor encuentra y me regreso en una respiración a la vez.

Quiero imaginar que de todo esto, saldremos bien librados, porque dentro de mi corazón eso quiero, pero sé que no será así. Habrá mucho dolor, sufrimiento, coraje y todo eso está en el ambiente y muchos ya podemos olerlo, percibirlo, sentirlo.

Me trato de enfocar en lo que me ilumina, me mueve y sé también que habrá cambios; nos uniremos, sabremos quienes somos y por qué somos.

Creo que este giro nos ha hecho regresar a la pregunta más esencial y es, ¿qué hacemos en este mundo y en esta vida?, ¿y por qué la merecemos?

El amor es lo único que nos une, mantiene y nos hará sobrevivir; es lo único que trasciende, sin querer sonar romántica, siendo realista y filosofando. Hoy nos detenemos y sostenemos de los verdaderos pilares, de lo más importante, que por tantos y tantos años los anduvimos disfrazando. Hoy el mundo nos sacude, nos despierta, nos confronta. Hay que estar listos con respuestas, con acciones, con amor y con unión. Que esta experiencia nos haga fuerte, trascienda en generaciones, que seamos el ejemplo de una historia futura.