Honra el Premio Rubén Vizcaíno a creadores y gestores culturales de gran trayectoria

Redacción/Infobaja

Tijuana.- Con la entrega del premio Rubén Vizcaíno Valencia 2020 al experimentado fotógrafo Manuel Bojórquez arrancaron las XII Jornadas Vizcaínas que este año se transmiten a través de la cuenta de Facebook del Centro Cultural Tijuana, organismo de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México.

Con la colaboración del Instituto Municipal de Arte y Cultura (IMAC), el Seminario de Cultura Mexicana corresponsalía Tijuana y la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), el Centro Cultural Tijuana dio inicio a la décimo segunda edición de las Jornadas Vizcaínas en la fecha exacta del aniversario natal número 101 del profesor Rubén Vizcaíno Valencia (1919-2004).

Vizcaíno fue “gestor y promotor cultural, poeta, escritor y apasionado de Baja California, entre muchas otras definiciones posibles”, según lo describió la directora general del Cecut, Vianka R. Santana en la sesión inaugural.

Persuadida de que la continuidad de las Jornadas Vizcaínas, que este año se realizan a la distancia, “representa una poderosa oportunidad para divulgar la obra del profesor Vizcaíno en otras latitudes, para acercarnos a otras audiencias y generar nuevos espacios de diálogo intergeneracional”, la servidora pública agradeció la concurrencia del IMAC y el Seminario de Cultura Mexicana corresponsalía Tijuana, cuyas titulares, Minerva Tapia y Victoria Magaña, respectivamente, participaron en la jornada inicial y aplaudieron la concesión de la presea al fotógrafo tijuanense.

Robles Santana explicó que el Premio Rubén Vizcaíno Valencia se instituyó “para honrar y celebrar a los creadores y gestores culturales de gran trayectoria, de incuestionable excelencia, pero, sobre todo, de una profunda generosidad y comprensión de la realidad”.

La entrega del galardón y la realización misma de las Jornadas Vizcaínas, precisó, permiten “seguir trabajando en el rescate de la memoria, esa memoria que nos significa, nos fortalece y que nos permite reconocer el origen de la vitalidad cultural que caracteriza esta región, y que en mucho proviene de la ardua y disciplinada labor de todos aquellos hombres y mujeres que han hecho de su obra un verdadero magisterio”.

Momentos antes de hacer entrega del premio Vizcaíno, simbolizado por un pequeño busto esculpido en bronce, obra de Juan Gastélum, la directora general del Cecut expuso que Manuel Bojórquez fundó en 1979 el primer Taller de Fotografía de la UABC campus Tijuana, “espacio fundamental de la creación fotográfica en el que de alguna manera se vieron implicados otros artistas y creadores”.

La trayectoria académica de Bojórquez, su obra personal y la permanencia de sus enseñanzas a generaciones de fotógrafos le han valido importantes reconocimientos y distinciones, no sólo por los alcances y la calidad de su obra artística, sino también por su labor de más de 30 años en la docencia del arte.

Destacó que para hablar de la fotografía y sus exponentes más representativos en Tijuana, es preciso hacer memoria y valorar en su justa dimensión la incidencia que la obra de artistas y maestros como Bojórquez ha significado para el desarrollo de esta disciplina en la entidad y al mismo tiempo “reconocer el trabajo creativo de los jóvenes que pasaron por las aulas del taller de la UABC y que muchos de ellos hoy en día son exponentes consolidados”.

Hablar de Bojórquez, agregó, es hablar de una obra singular, de un perseguidor de la figura humana, un atrapador de paisajes, tardes y rincones, de una obra impregnada de “Atisbos”, nombre de una de sus exposiciones, cargados de enigma, de una narrativa del ojo en la cerradura y la lente infiltrada en la intimidad de los “Egregios esteparios”, otra de sus colecciones fotográficas.

Refirió igualmente “las filigranas en blanco y negro, los amaneceres y las playas cubanas, las calles desoladas y atemporales” que caracterizan la obra creativa del fotógrafo tijuanense, quien también es “un empedernido cazador de eclipses”.

En su iconografía, añadió, la presencia de Rubén Vizcaíno Valencia es acaso uno de sus más celebrados hallazgos, sin embargo, gran parte de los creadores locales están presentes en esa suerte de galería personal que representa la obra creativa de Bojórquez.

El legado y la obra de Manuel Bojórquez no solo forman parte de la historia de la vida artística y cultural de Tijuana, sino que ofrecen testimonio de momentos fundamentales de su devenir, dijo la Vianka R. Santana al subrayar que “se trata además de un creador que se ha ocupado de actualizarse y mantenerse en continua formación académica, en la búsqueda de nuevas propuestas visuales y en la reafirmación de una estética propia”.

Tras agradecer la entrega del Premio Rubén Vizcaíno Valencia 2020, Manuel Bojórquez dedicó el galardón a su familia, para dar paso a continuación al concierto que el tenor tijuanense Marco Antonio Labastida ofreció acompañado por la Orquesta de Baja California, con lo que cayó el telón de la sesión inicial de las XII Jornadas Vizcaínas que continuará este lunes 14 de septiembre, a las 18:00 horas, con un conversatorio en torno al centenario del escritor uruguayo Mario Benedetti, el cual será transmitido, al igual que el resto de la programación, a través de la cuenta de Facebook cecut.mx.