Homero Aridjis presenta su novela “Los peones son el alma del juego” en el Cecut

Homero Aridjis escribió una "novela de autoficción", según la define. Fotografía: Cortesía.

Redacción/Infobaja

Tijuana.- -El tablero de la literatura sirvió de base a Homero Aridjis para construir su novela más reciente, “Los peones son el alma del juego”, la cual presentó en línea por el Centro Cultural Tijuana.

Sus personajes son protagonistas del ámbito literario y forman parte de esta partida que el autor libra contra su propia memoria y ésta, ya se sabe “es muy compleja, porque muchas veces se confunde con la realidad y llega un momento en que uno confunde los propios recuerdos con los recuerdos de otros”, aseguró Aridjis.

La novela, cuyo título alude a su juego favorito, “es la síntesis de una vida de escritor, de ajedrecista; es una novela que clasifiqué como autoficción, ya que me negaba a escribir una autobiografía, porque mi propia vida está llena de ficción y de encuentros con escritores”.

Sobre el origen de su novela, reveló que “desde joven escribí algo parecido a un diario secreto, pues tenía el privilegio, la fortuna, de presenciar situaciones, conocer personajes y la costumbre de escribir lo que veía, lo que oía y lo que sucedía en torno mío”.

El poeta y diplomático aclaró que esta relatoría de anécdotas fue escrita “no con un afán de sensacionalismo o indiscreción, sino como un diario literario en el cual aparecen escritores conocidos”.

Aridjis recordó que llegó a la Ciudad de México en los años 50 “como un joven queriendo dedicarme a escribir; fui a la Escuela Nacional de Periodismo y ahí me encontré con Vicente Leñero junto con Sergio Mondragón, que después fue fundador del ‘Corno emplumado’, una revista bilingüe”.

Aridjis temió perder el rastro de algunas piezas valiosas en este juego de escritura, pues “el material llegaba a veces a confundirse con mis sueños, con mi memoria, y después de escribir tantas versiones me estaba volviendo loco, porque ya no sabía qué partes dejar y qué partes quitar hasta que comprendí que no estaba escribiendo unas memorias, sino una novela sobre mí mismo”.

La meta que se propuso, según reveló, fue hacer un buen libro de formación literaria y de formación espiritual, “pero sobre todo un libro en que se hablara de la Ciudad de México que yo conocí”.

“Me propuse ver a los personajes literarios no como monumentos sino como personas de la vida cotidiana”, añadió Aridjis quien recordó a Juan Rulfo como “un hombre muy angustiado, que estaba incómodo en su cuerpo” y a Juan José Arreola como “más lúdico, medio enamoradizo, quien vivía en una especie de erótica mental”.

Según rememoró, la Zona Rosa y el Café Tirol eran los sitios de reunión de intelectuales, gente de teatro, cine y literatura, bohemios, donde se encontró con Luis Buñuel, Leonora Carrington, Chavela Vargas y Anabel, la hija del ex presidente de Guatemala Jacobo Árbenz, “acosada por miembros de la CIA y de la Federal de Seguridad de México que la estaban enloqueciendo al perseguirla”.

Que su amigo Octavio Paz lo nombrara como “el mejor poeta joven de México” le significó una mención adversa; “le dije me vas a echar de enemigos a todos los poetas jóvenes de México”, mencionó Aridjis al revelar que a partir de ello el poeta Marco Antonio Montes de Oca “me amenazó de muerte”,

Obligado al enroque, el escritor protegió a sus personajes: “comparto un poco cosas escabrosas que tenía que manejar sin escandalizar ni ser sensacionalista, sino tomarlo como parte de su vida, pues hay que tener con cuidado con las cosas íntimas que uno presenciaba”.

Homero Aridjis reveló su actual estrategia en el ajedrez de la existencia y la literatura: “Vive uno en un estado abierto a la poesía, pensando, soñando en poesía; en ese sentido esta pandemia ha sido benéfica porque he tenido que estar en casa escribiendo, creando, y ese estado la salvación es la imaginación y la práctica de la poesía y la literatura”.

Los interesados pueden disfrutar la presentación de “Los peones son el alma del juego” en: https://www.youtube.com/watch?v=DZXRlrivJCU