Hay Partidos

Por Guillermo A. Sánchez-Aldana

Cada semana la afición mexicana se reúne frente a sus televisores para sintonizar los partidos de sus equipos con altas expectativas y grandes deseos de verlos ganar y sumar puntos en camino al campeonato. Generalmente, el típico aficionado seguirá muy de cerca los partidos de su equipo favorito mientras que otros partidos serán de menos relevancia, y si llegan a perderse uno de ellos no es gran cosa.

 

El aficionado siempre tendrá preferencia de algún partido sobre el otro, pero de vez en cuando llega un partido que nadie se quiere perder. Hay partidos que sin importar a quien le vaya uno será el encuentro más visto de la semana e indudablemente del cual se hablará mas durante las semanas que le siguen. Hay partidos en donde las victorias y derrotas previas de ambos equipos son dejados a un lado y donde el orgullo y la historia están en juego más que nunca, y en el caso de México, hay un partido en específico que cumple con estos requisitos.  Este partido es el América contra Chivas, la eterna rivalidad entre los dos equipos con más afición y seguimiento en México.

A veces partidos de esta índole crean tanta expectativa que el encuentro en si termina siendo una gran decepción para la afición. Afortunadamente, sobre todo para el equipo de Guadalajara, los antecedentes de ambos equipos previo al encuentro no terminaron pesando y los televidentes pudieron disfrutar de un encuentro lleno de emociones y por momentos buen futbol. No importó que el América estuviera en los primeros sitios de la tabla general o que las Chivas estuvieran entre los últimos y empezando otro proceso con un nuevo técnico con poco conocimiento de la liga.

El partido llego a verse parejo, con un ligero dominio de parte del conjunto capitalino, que a pesar de haber demostrado su capacidad goleadora en lo que iba del torneo, fue incapaz de reafirmarlo en uno de los partidos más importantes. Todo indicaba que los azulcremas tenían el partido asegurado y los 3 puntos en la bolsa, pero los rojiblancos sorprendieron a propios y extraños sacando una victoria inesperada. Y quizá el resultado final de 2-1 no reflejó quien fue superior en la cancha y se podrá hablar de que el América fue cómplice en la derrota tras regalar el primer gol y condicionar el partido, pero esto no demerita el hecho de que Chivas fue capaz de aprovechar las situaciones que se le presentaron y supo ganar el partido.

Y esto, quizá difícil de aceptar para los que pierden y sencillo para los que ganan, es lo bonito del futbol. Los pronósticos no sirven de mucho para este tipo de partidos. Las estadísticas son solo números que se vuelven irrelevantes desde el momento que rueda el balón, y en ningún otro partido es más aparente esto que en un clásico. Solo los que están dentro de la cancha deciden el destino de cada partido y 90 minutos los separan de la gloria o la desgracia.

 

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*Estudiante de la Universidad Estatal de SD, apasionado del fútbol