Hay de pobres a pobres

Por Juan José Alonso Llera

Sin duda nunca es fácil hablar de la pobreza y menos cuando la vida ha sido bastante generosa conmigo, con esta afirmación no pretendo ser arrogante, simplemente agradecer las oportunidades que la existencia me ha puesto, más algunas que he buscado y poniendo en la balanza de éxitos y fracasos, seguro ésta se inclina positivamente del lado bueno.

Desde mi particular punto de vista la pobreza se divide en dos grandes cajones dentro del ser humano, que resultan lastimeros dependiendo del morralito que llevas cargando. Por un lado la que según es perfectamente medible y donde se supone que se ha reducido en México en un 3.47% en 2016 como lo dice el Coneval, aunque existan más de 50 millones de pobres y de estos unos 10 millones en pobreza extrema, o sea casi “muertos de hambre”, 20 pesos diarios para mantener a una familia de 4 personas. La pobreza es la condición socioeconómica de la población que no puede acceder o carece de los recursos para satisfacer las necesidades físicas y psíquicas básicas que permiten un adecuado nivel y calidad de vida tales como la alimentación, la vivienda, la educación, la asistencia sanitaria o el acceso al agua potable.

Pero hay otro tipo de pobreza en la gente, que en teoría está alejada de la miseria y son los tipos de pobreza que debes experimentar antes de apreciar la felicidad.

Siento verdadera lástima por quienes nunca han experimentado cómo se sienten las noches vacías y los días con hambre. Si nunca has vivido esta experiencia, es posible que no conozcas la pobreza emocional. A todos nos ha hecho falta la inspiración, el amor, la amistad o la compasión. Todos hemos sentido hambre en nuestra alma y un deseo de tener algo que no podemos comprar.

A ver que te parecen estos tipos de pobreza emocional:

– Faltos de viajes. Un viaje solo significará algo cuando pueda cumplir algún tipo de deseo que vive en tu interior.

– Que no tengas dinero para vivir cómodamente. Duerme en Mexicali sin aire acondicionado y experimenta cómo viven los demás. No hay nada más poderoso que saber que puedes vivir sin las tecnologías modernas y que puedes sobrevivir. Es mejor ser libre y tener frío, que tener calefacción y ser esclavo del hombre.

– Falta de amor. ¿Cómo puedes saber qué es real y qué es falso cuando nunca has sentido esa sensación de vacío y no tienes como comparar?

– Sin amigos. No puedes apreciar la compañía, si alguna vez no estuviste falto de ella. Necesitas referencias para poder valorar.

– Falto de pasiones. Vivir sin pasión es una de las etapas más hambrientas de la vida a la que te enfrentarás. Será el momento en el cual el dolor que sientas en tu estómago será más fuerte

– Falto de éxito. No puedes apreciar la vista desde la cima a menos que hayas estado en lo más bajo.

– Pobreza de inspiración. No te pueden dar la inspiración en bandeja o ponértela a través de una vía intravenosa: debes buscarla y atraparla tú mismo. 

Como te podrás dar cuenta el estar vacío por dentro también es una pobreza aterradora, así que ha trabajar para mejorar este país y el mundo y a vivir lleno de sueños interiores que te permitan valorar tu felicidad.