Hay cambios que son buenos

Por Guillermo A. Sánchez

Increíble victoria de la selección mexicana en su debut en la Copa América Centenario este pasado domingo. A pesar de haber concluido el partido con un contundente marcador de 3-1 a su favor ante su similar de Uruguay, el equipo mexicano pecó de soberbia mientras dominó el partido y la victoria solo se dio por una excelente reacción durante los últimos instantes del encuentro. Aun así, fue un partido lleno de emociones en donde el combinado mexicano mostró buen futbol  y en donde Juan Carlos Osorio demostró su talento como mandamás y confirmó que el buen momento que goza el tricolor bajo su mando no es por mera coincidencia.

 

Aunque había mostrado una formación similar en el encuentro amistoso ante Chile unos días antes de iniciar el torneo, la alineación que presentó el técnico colombiano para enfrentar al conjunto uruguayo fue una muy diferente a la que venía usando desde su llegada. Y si bien el esquema del técnico tricolor lucía extraño para algunos, al analizarlo un poco uno puede entender el porqué de cada posición y le da más valor al trabajo hecho por Osorio y su personal previo a cada encuentro.

Es raro ver a un conjunto tricolor sin laterales y con cuatro jugadores que suelen jugar como defensas centrales, y más cuando el rival en cuestión es uno que explota la velocidad de sus delanteros. Sin embargo, la defensa siempre se vio solida, con un Rafa Márquez como líder absoluto y con un Diego Reyes jugando delante de los tres centrales como un contención defensivo. Gracias a esto, la selección nunca se vio desprotegida, con tres centrales siempre ordenados atrás y con un líbero que era capaz de ayudar en la recuperación en media cancha o ya sea situándose como un defensa más. De esta manera es como fueron capaces de detener los embates de una delantera poderosa como la del equipo charrúa, donde su único gol tuvo que venir tras un descuido en una jugada a balón parado.

Para la media cancha el técnico optó por colocar a Miguel Layún como un volante ofensivo a lado de Andrés Guardado y Héctor Herrera, este último con más libertad para ir al ataque.  De este modo Guardado y Layún, siendo los de mejor toque de balón de la escuadra nacional, fueron los encargados de mandar pases precisos hacia los hombre de delante mientras que Herrera por momentos jugó como un falso nueve, justo detrás de Javier Hernández. Por medio de esta llegada por sorpresa es como Herrera fue factor en el primer gol y fue quien sentenció el encuentro con el tercer gol a favor de México.

Fue un equipo mexicano con muchos cambios pero que al fin de cuentas logró la victoria y empezó el torneo con el pie derecho.

 

Más que una victoria para el tricolor fue una victoria para Osorio, quien demostró que hay cambios que son buenos y que partido tras partido se ha ganado la confianza de sus jugadores y de la afición.