Haitianos se integran a la ciudad

Tijuana.- La historia de la primera niña haitiana en ingresar a la educación básica en Tijuana es una muestra del peregrinaje que han vivido miles de migrantes que han llegado a esta ciudad con la intención de cruzar a Estados Unidos.

Diulka Pierre tiene 4 años de edad, nació en República Dominicana pero tiene nacionalidad haitiana por ser ese el país de origen de sus padres; su lenguaje es una mezcla de francés, portugués y español, por lo que ha escuchado de sus familiares y de los lugares en los que ha vivido.

 

Ahora parece que finalmente ha encontrado un hogar, por iniciativa de sus padres, Rivaud y Destine Pierre. Como tantos otros haitianos, Rivaud y Destine escaparon de la crisis económica de Haití, pero las nuevas políticas migratorias de Estados Unidos los han detenido de continuar el camino al Norte y han optado por establecerse de este lado de la frontera.

“Nosotros llegamos con destino para cruzar a Estados Unidos, pero no se puede, llegamos por la situación de crisis económica en los países, estamos buscando oportunidades. Quisimos intentar cruzar, pero el gobierno no nos quiere. El gobierno mexicano nos ofrece documentos para quedarnos en el país, por eso cambiamos nuestro destino y nos queremos quedar en Tijuana”, compartió Rivaud Pierre.

El padre de Diulka es albañil de profesión y su madre es ama de casa. Para subsistir, Rivaud trabaja en una construcción en la colonia Morelos. Señaló que gana poco, pero agradece que tienen salud y un techo en dónde dormir; sin embargo, buscan una casa o departamento para rentar y poder establecerse, pero la búsqueda es complicada.

“Es el único problema que encuentro de vivir en Tijuana: la vivienda. En muchos lugares nosotros llegamos y 2 o si tienen algún miedo, pero no nos rentan. Ayer Salí desde las 7 de la mañana y llegamos a las 6 de la tarde, buscando en muchos lugares, y no encuentro”, dijo.

En el jardín de niños

Inscribieron a Diulka en el Jardín de Niños Sindicato Alba Roja, donde esperan pueda iniciar ya su educación formal y domine un lenguaje fijo, pues debido a los desplazamientos que ha tenido la familia, la niña habla una mezcla de portugués y español, además del francés criollo que hablan sus padres.

“Llegamos a Brasil para meter a la niña en la escuela y fue complicado, sin embargo, aquí en Tijuana no fue tan difícil”, aseguró Rivaud Pierre. “En Brasil ya estaba en una escuela, pero como nosotros pasamos mucho tiempo para llegar a Tijuana, cuatro meses, ella olvida lo que aprendió en la escuela, por eso que le dije a mi esposa que la inscribiéramos rápido si ya no podemos cruzar”.

La Copa Mundial de la FIFA 2014, con Brasil como sede, fue fuente de empleo para extranjeros. Fue así como esta familia originaria de Gonaïves, Haití, entró a Brasil por Ecuador. Pero finalizada la fiesta futbolera el país sudamericano entró en dificultades económicas. Los Pierre buscaron emigrar a Estados Unidos. 

“Después de la Copa todo en crisis, no había trabajo, todo estancado, la situación era muy complicada para nosotros, para los brasileños estaba bien porque es su país y tienen la forma de vivir, pero no para nosotros que éramos extranjeros. Nosotros somos mexicanos ahorita”, recordó Rivaud Pierre con una sonrisa.

Lo más importante: su hija

La madre, Destine Pierre, recalcó que lo más importante para ellos en este momento es Diulka.

“Yo ya no pienso en cruzar porque ya no sé cómo nos ayudará para encontrar un buen trabajo, un lugar para vivir, para sobrevivir, y para educar a la niña, que es lo más importante. A ella le gusta jugar, es feliz estando con otras niñas y estando en la escuela”, dijo Destine.

“Eso es lo más importante”, puntualizó su esposo. “Nosotros no somos ambiciosos, sólo queremos sobrevivir y queremos preparar un futuro mejor para ella, somos una familia pobre y no importa que la situación sea complicada para mí, yo solo pienso en la niña para que un día no pase la misma situación que yo pasé”.

Pierre y Destine pensaron una nueva escuela sería un proceso difícil para su hija, mas Diulka lo tomó muy natural y se ha adaptado positivamente, señalaron.

“Pensamos que el primer día de escuela ella iba a llorar, se iba a sentir extraña ¡pero no sintió nada! Cuando llegó a la escuela se despidió, ¡Bye bye mamá! y se fue. Está feliz porque se está acostumbrando”, señaló el padre.

Le gusta el recreo

La directora del Jardín de Niños Sindicato Alba Roja, Aliria Camacho Tapia, señaló que no fue necesario un trámite especial para Diulka.

“El proceso de inscripción de la niña fue un proceso normal, la madre vino a solicitar un espacio para la niña, y al haber disponible se le otorgó”, comentó la directora.

Señaló que trabajan el programa el plan de estudios de educación básica, y están próximos a recibir el programa binacional, que es un apoyo adicional a lo que se aprende en la institución y, entre otras cosas, consiste en que los niños mexicanos conozcan de dónde vienen los otros alumnos.

“Los niños no han hecho distinción con ella, yo creo que quienes la hacemos somos los adultos”, opinó Camacho Tapia, “ella se integró al grupo y ellos la aceptaron, es una más”.

La docente que enseña a Diulka, Sara Adriana Mosqueda, dijo que la pequeña ha sabido desenvolverse, pese a tener la barrera del idioma. “El lenguaje ha sido el reto más grande, sin embargo, como conoce portugués y (algo de) español, sí entiende”, dijo Mosqueda.

Comentó que la menor es muy juguetona, por lo que disfruta la hora de recreo. “Le encanta estar en los resbaladeros, corriendo en el patio. Más que estar en el salón, estar en las actividades al aire libre”, dijo. “En lo académico, ahorita que estamos trabajando sobre el nombre le gusta mucho eso, identifica su nombre”.

Programa de integración

Diseñado para atender a niños que provienen de otras nacionalidades y se van a incluir al Sistema Educativo Estatal, el Programa Binacional de Educación Migrante canaliza a los menores hacia las instituciones de educación para que inicien sus estudios en el país.

La coordinadora del programa, Yara Amparo López López, señaló que se divide en cuatro ejes:

Información y difusión: Dar a conocer a los padres sobre los procesos que deben realizar para que los niños ingresen a la escuela.

Apoyos educativos y culturales: Se trabaja con universidades formando a los jóvenes que serán futuros docentes o estudian ciencias de la educación, y ellos a su vez trabajen con los alumnos migrantes en los llamados “grupos de apoyo para alumnos migrantes”, donde se ve qué proceso de inclusión educativa están viviendo.

Intercambio de maestros: Es aquí donde se tiene la relación primeramente con Estados Unidos, con el objetivo de conocer el sistema educativo del país. Actualmente se tiene la certificación de docentes en inglés para que tengan las habilidades para enseñar una segunda lengua.

Acceso a escuelas: Parte administrativa que se debe cubrir para que un niño esté de manera regular en el sistema educativo, sea dado de alta, cuente con los documentos que requiere y en caso de no tenerlos, reciba ayuda para suplirlos, como podría suceder con el acta de nacimiento.

López López comentó que tratan de apoyar a los maestros y darles herramientas para que realicen el proceso de inclusión y tengan estrategias de trabajo con los niños, ya que son quienes evaluarán su educación.

Agregó que el lenguaje académico es un reto a enfrentar, sin embargo, trabajan en otorgar vocabulario al estudiante para que adquieran rápido conocimientos y se adapte educativamente.

El Comité Estratégico de Ayuda Humanitaria ubicó a 60 menores distribuidos en los diferentes albergues de la ciudad que alojan a migrantes haitianos. A todos ellos se les entregó el formato de solicitud para que ingresen a la escuela.

Después de Diulka Pierre, otros seis niños de nacionalidad haitiana habían ingresado a estudiar la educación básica en Tijuana hasta el cierre de edición: cuatro a primaria y dos a secundaria. Se espera que más menores haitianos se inscriban en las escuelas debido a la decisión de las familias migrantes a establecerse en la ciudad.