Háganle como quieran

Por Dante Lazcano

Desconozco si ustedes lo recuerden, pero yo lo tengo tan claro como el agua.

En 1998 gracias a una temporada de 98 triunfos, la ciudad de San Diego olvidó que su verdadero equipo, los Chargers, existían, pues la franquicia de beisbol tuvo su campaña más exitosa de manera regular en su historia al grado de aparecer en la disputa de la Serie Mundial, sólo que jugaron ante los New York Yankees y el resto es historia.

El punto es que de aquella escuadra un jugador llamado Kevin Brown, un lanzador impresionante que se dedicaba a ponchar oponentes, a ganar por lo menos 18 partidos en ese año y el que siguió, gracias a esa cifra le permitió convertirse en el primer jugador que superó la centena de millones de dólares del valor a su contrato en la historia de las Ligas Mayores cuando se fue a los LA Dodgers un año después. 

Entre los un mil caprichos del pelotero de Macon, Georgia, me llamó mucho la atención que en su contrato por lo menos cinco veces al año cuando anduvieran de gira tendría derecho de usar el avión particular del dueño para irse a su casa posterior a que hubiera tenido participación en la loma de las responsabilidades.

Lo anterior fue más allá de una sonora mentada por parte de la gerencia al resto jugadores que formaban al equipo, vamos, reventó el vestidor pues mientras que Brown, sin merecerlo, no sufriría las giras y trasnochadas cuando había viajes, estaría cómodamente instalado en casa.

Huelga decir la división que se generó pues al margen de comprobarse  que nunca la chequera comprará campeonatos, lo lamentable fue la actitud de Brown: ya cumplí y háganle como quieran.

Para nadie es un secreto que la estadística, aquellos números que le permiten a Philip Rivers, cobrar prácticamente 20 millones de dólares por temporada por ser el mariscal de campo de los LA Chargers, y ser considerado un candidato natural para ingresa al Salón de la Fama.

Nadie duda de su capacidad, excepto al momento de demostrar si es “clutch player” o no, cosa que todos sabemos “algo” le sucede y no pasa nada.

Desconozco si no encontró una casa debidamente acondicionada con los detalles que necesita para mudar a su esposa y ocho hijos a Los Ángeles, California, por lo mismo fue que anunció hace mes y medio que el pasador haría el viaje diariamente de San Diego a la urbe angelina.

Es cierto, apenas es un movimiento de hora y media, como es un hombre de familia y quiere estar al pendiente de su gente sus prioridades son otras y mientras que el resto de sus compañeros sufren hasta para encontrar casas de renta, él viajará en la comodidad de un “camper” debidamente equipado para que cuando termine el entrenamiento se dedique a la revisión de video, al final su actitud es similar a la de Brown: háganle como quieran.

Sólo espero que no revienten el vestidor en una temporada en la que el futuro de la franquicia está en juego. 

Mis dos centavos

Es neta todos ahora hablan que es same old story?