Hábitos saludables

Por Manuel Rodríguez Monárrez

Apenas hace 6 meses abandone el entrenamiento, la verdad sin justificación pues ya me encontraba promediando la hora 35 minutos en los 21 kilómetros. La cuota que me pasó mi cuerpo fue que aumenté 12 kilogramos de peso, todo ello producto de una vida sedentaria.

Pareciera que la vida moderna nos amarra a una silla y una computadora atrofiando gravemente nuestros músculos. La verdad hay días que me tengo que mantener de pie en la oficina escribiendo desde un escritorio elevado por el dolor de espalda.

La forma en la que nos alimentamos también es clave y debe ser revisada a conciencia. Lo que estamos comiendo es la principal causa de muerte en la actualidad, en su dieta el mexicano promedio ingesta grandes cantidades de grasa y azúcar, lo que trae como consecuencia ataques cardíacos y diabetes. Si le agregamos que no tenemos tiempo de cocinarnos y que recurrimos a la comida rápida para alimentarnos, tenemos como consecuencia que hoy vemos un gran número de jóvenes con problemas de diabetes Tipo II, cuando antes la diabetes era una enfermedad de gente mayor.

Al final de un año, el 60% de nuestros alimentos proviene de alimentos procesados. Apenas hace unos meses la Organización Mundial de Salud (OMS) publicó un estudio en el que la carne procesada estaba ligada al cáncer. Muchos siguen sin creer estos hallazgos porque por generaciones enteras se han alimentado con ingredientes que nos han demostrado que nos hacen mucho daño.

Cada día, vamos aprendiendo como la leche, la carne, la harina, el azúcar y otros alimentos van acabando con nuestra salud, y claro que nos cuesta trabajo aceptarlo, si hemos acostumbrado a nuestro cuerpo a recibir dosis diarias de esos alimentos.

Las cardiopatías pueden ser evitadas si nos alimentamos bien. En promedio en un año vemos en televisión 5,500 anuncios  de comida chatarra y cereales azucarados, mientras que anuncios de vegetales y frutas son prácticamente inexistentes. Tampoco nos hemos puesto a revisar de qué están compuestos los almuerzos escolares, muchos de ellos siguen consumiendo el famoso “chocomilk enriquecido” cuando en realidad es pura azúcar.

Hace unos meses, platicaba con vecinos del fraccionamiento El Paraíso en Tijuana, sobre la posibilidad de cultivar huertas en sus patios y sus techos para reprogramar a la juventud y entendieran en realidad cual es la base de la dieta que nos nutre, y cuál es el procedimiento de crecimiento de los vegetales que realmente necesitamos, pues te encuentras que la vida urbana ha llevado a muchos jóvenes a pensar que los vegetales vienen de los anaqueles de los supermercados, pues nunca han conocido siquiera un cultivo de papa.

La vida en la ciudad nos ha alejado de lo que nos hace bien. Las enfermedades metabólicas nos tienen sumidos en la dependencia de los medicamentes, no por nada nuestros vecinos de California y nosotros también gastamos tanto en fármacos para aminorar la presión arterial y controlar los niveles de azúcar.

Necesitamos empezar a tomar decisiones más sanas, por lo pronto, ahora me estoy reactivando, encontré un grupo de corredores flexible y madrugador, dirigido por el maratonista Raúl Juárez y volví a los entrenamientos, no es fácil levantarse 4 veces por semana a las 4:30 a.m. para salir a recorrer las calles de Tijuana, pero después de un tiempo estoy empezando a disfrutarlo y mis músculos empiezan a recordar lo que es la exigencia del esfuerzo físico. Me encuentro que esto me ha traído mejores niveles de concentración en mis actividades diarias y ha recuperado mi estado de ánimo positivo.