Habemus Papam

Por El Recomendador

Si no hay amor, es inútil todo lo que hacemos

Película italiana del 2011 filmada alrededor de la renuncia de Benedicto XVI es una muy buena comedia dramática que alude a una posible crisis de desorientación y de enfriamiento de la fe a causa de las rutinas de diversas maneras de vivir en este mundo cuando dejamos que nuestra vida se vacíe de todo amor trascendente. Se encuentra en Mubi.

“Tenemos un Papa”, es la traducción del título del filme que está puesto en latín. Está protagonizado por Michel Piccoli.

Se trata de un psiquiatra contratado para ayudar a superar la crisis de un cardenal que es elegido Papa, contra sus deseos, por un cónclave. Está coprotagonizado también por Nanni Moretti, quien interpreta a un psiquiatra que es llamado para ayudar al Papa a superar su pánico.

La película compitió en el 64º Festival de Cannes.

Es el portavoz de la Santa Sede el que se ve obligado a evadir dar contestación a las preguntas que le hace la prensa y a la urgida la curiosidad de los feligreses y del mundo exterior. No puede dar ni siquiera nombre el nuevo pontífice que, entró en pánico y ha sentido la necesidad de secuestrarse a sí mismo para orar y reflexionar antes de tomar posesión, asegurando que lo hará en cuanto esté listo, pero esto está tardando mucho en suceder. En efecto la elección de un pontífice no termina hasta que el electo no sale al balcón a bendecir al pueblo católico como tal.

De acuerdo con las leyes de la Iglesia, hasta que el papa aparece ante la gente en el balcón, la ceremonia de la elección no ha terminado y nadie en el cónclave puede tener contacto con el mundo exterior.

Ante esta crisis de un papa sufriente, se contrata al mejor psiquiatra de Italia para que lo ayude. El psiquiatra contratado descubre que también hay que trabajar para ayudar a muchos cardenales que lo requieren y por la institución misma de la Iglesia que necesita también una renovación y actualización de sus propios valores que se en enfriado frente a los usos y costumbres del mundo, los que le impiden o dificultan su diálogo con la feligresía.

A su vez uno o dos cardenales inteligentes confortan y ayudan al psiquiatra que sufre por ser envidiado por una esposa que se encela por su fama de ser el mejor.

Muchos son las causas y los efectos de las depresiones que pueden encontrarse en nuestras vidas y que podemos agravar nosotros mismos con nuestras costumbres. Las principales crisis se derivan de las carencias más graves de amor que pudimos haber sufrido en la niñez. La frustración humana y las depresiones pueden venir también cuando nuestras vocaciones primordiales están mal satisfechas.

Lo más valioso de esta comedia dramática es la búsqueda de la curación y del reencuentro de afectos que nos lleven a revalorar la vida y poder tomar decisiones responsables. Se toca pues, no sólo problema de la soledad, sino también el de la identificación de las curas verdaderas y del rechazo a la automedicación y a las curas equivocadas que de ellas se derivan.

Hay claro, una visión un tanto pesimista y peyorativa que pone en duda la capacidad de los cardenales para dar un buen ejemplo y para poder ayudar a los demás. Un psiquiatra no creyente se pone a ayudar a estos cardenales ficticios.