Ha llegado el momento desayunar con mi mamá

Por Juan José Alonso Llera

“La vida no se trata de esperar a que acabe la tormenta; sino aprender a bailar bajo la lluvia”

La vida está llena de decisiones, malas, buenas y cotidianas, y siempre será mejor una mala decisión que la indecisión (diría Tony Soprano). Pero hay momentos en la vida que marcan un parteaguas, ya que de ahí en adelante ya nada será igual.

La vida es una constante sucesión de decisiones. Desde qué comer en el desayuno hasta casarse o permanecer soltero. Algunas, en teoría, son más importantes que otras, se toman con mayor o menor meditación, haciendo caso o no a nuestros prejuicios y emociones. Sea como fuere, somos conscientes de lo que tenemos entre manos, de que cada elección determina el rumbo de nuestra vida y eso nos causa ansiedad y, por ende, fatiga.

Precisamente el neurocientífico Moran Cerf, profesor en la Northwestern University de Illinois, ha estudiado los mecanismos neuronales que subyacen en todo este proceso.

Su investigación concluye que la manera más convincente de desarrollar nuestra felicidad tiene poco que ver con los bienes materiales, nuestras experiencias o incluso nuestra filosofía personal. Todo se reduce, señala, a una serie de decisiones que hay que tomar en algunos momentos clave de nuestra vida.

El problema es que el proceso está plagado de sesgos que nublan nuestro juicio:

“La gente recuerda malas experiencias como buenas y viceversa, y dejan que sus emociones conviertan una elección racional en una que no lo es”.

En definitiva, propone limitar el número de decisiones al mínimo con tal de evitarnos esa angustia fomentada por la elección constante. En este sentido se ha reducido las cuestiones importantes a seis:

  • Elige bien a tus amigos
  • Eres más privilegiado de lo que crees
  • No hay que obsesionarse con los números
  • Adminístrate bien
  • Elige una buena compañera(o) de viaje
  • Aprende a tener compasión. Sentir el dolor del otro y ayudarlo a estar mejor.

Pero regresando al concepto del título de este articulo, los momentos decisivos de tu vida debes afrontarlos con sensatez y mucha valentía, ya que de ahí dependerá el éxito o fracaso de ésta, recuerda que al decidir eres responsable de tres cosas: la decisión, la consecuencia y la omisión, así que prepárate para una constante toma de decisiones en este 2021.

Y el día que tu mujer te diga: ha llegado el momento desayunar con mi mamá, tu flojito y cooperando, puede ser ese momento importante en la vida, aunque sólo parezcan unos deliciosos tamales de mole.