¿Guerra comercial inminente?

Por David Saúl Guakil

La dura postura del presidente Trump con respecto a la Unión Europea, China y sus vecinos más próximos como Canadá y nuestro país, nos demuestran claramente que la posición de Estados Unidos está muy lejos de ser conciliadora y se acerca más a una actitud poco negociadora y proteccionista, por lo visto y oído hasta ahora.

No es descabellado entonces pensar que se avecina una guerra comercial mundial sin precedentes, porque nada ni nadie parece poder frenar el ímpetu equivocado y ultranacionalista emprendido por los que gobiernan desde la Casa Blanca, los destinos comerciales de una buena parte del Planeta.

Aunque el gobierno que aún preside Enrique Peña Nieto, intenta terminar de consolidar la nueva negociación sobre el TLC, ahora parece que el gobierno de Trump prefiere esperar que estos acuerdos se cierren con la nueva administración que encabezará el virtual presidente electo Andrés Manuel López Obrador, todo indica que el irascible mandatario y vecino del norte sigue en la línea de pensamiento que su país fue “abusado” con este tratado durante toda su vigencia, desde 1994 hasta la fecha, esto nos indica que en su criterio, tanto los gobiernos emanados del PRI como del PAN fueron los culpables de esa supuesta mañosa ventaja que sacaron contra los Estados Unidos y su “inocente aceptación”, entonces será cuestión de aprovechar esta creencia, si así lo piensan ellos y demostrar que con el gobierno de Morena la cosa será distinta.

Eso nos dará ventajas en este cierre de negociación que se aproxima. Aunque en la cruda realidad, resulte finalmente complicado convencer a un país, que no sólo se siente omnipotente, por ser uno de los mercados más grandes del mundo, sino que actúa con esa impropia actitud, cuyos dirigentes creen poco en la globalización y todo lo observan desde un prisma de poderío sin claudicaciones y plagado de soberbia, aplicando a diestra y siniestra aranceles tan arbitrarios como poco congruentes, es claro que todos los países afectados, incluyendo el nuestro, han contestado oportunamente, correspondiendo con aranceles muy fuertes a los múltiples productos norteamericanos que este país pretende exportar, ¡faltaba más!

A propósito de estas medidas, los productores de lácteos y carne de cerdo en los Estados Unidos están furiosos contra su presidente y las medidas arancelarias aplicadas a México, porque sostienen que éstas perjudicarán seriamente además, las exportaciones agrícolas de su país hacia su vecino comprador más importante como es el nuestro. También el Congreso norteamericano advirtió de daños irreparables para su economía si se insiste en aplicar aranceles indiscriminadamente sin medir las consecuencias.

Ahora bien, a pesar de todo lo expuesto, ¿por qué hasta el día de hoy las bolsas mundiales, en apariencia, en contra de las medidas tomadas por Donald Trump, siguen respondiendo positivamente y no se produjo un bajón en las mismas, sino que hubo semanas de récords internacionales y por qué México sigue manteniendo bajo el precio del dólar si todavía nos gana la incertidumbre? Pocos economistas entienden plenamente el caso y sin embargo esperan que de continuar con esta actitud y medidas poco razonadas, Estados Unidos propiciará pronto un derrumbe de la economía mundial, esperemos que no sea así.