Gratitud

Por Maru Lozano

Qué importante es valorar lo que se ha recibido, material o emocional. En este Thanksgiving hay reunión específicamente para recordar, compartir, agradecer y estar en armonía.

Gratitud es “alabar en voz alta”, es decir, el otro se tiene que enterar para que surta efecto para ambos; si eres de los que agradece en silencio, esto equivale a envolver un regalo y ¡nunca entregarlo!

¿Por qué de repente no sentimos que hay motivo para agradecer? Quizá porque no hemos recibido algo. Nuestro mecanismo está enfocado a que, a partir de una experiencia dolorosa, ante la solución y ayuda recibida entonces sí agradecemos. O bien, esperamos ansiosos ese día al año en que se da un aniversario y hay regalos por abrir.

La gratitud es un tema muy positivo, pero estamos acostumbrados a fabricar causas negativas para gozar y dar las gracias.

Ojo si estamos más centrados en las carencias que en lo que sí se tiene porque está comprobado que, cada vez que valoramos y agradecemos, estaríamos restableciendo el ritmo natural del corazón, al hacer esto, nuestras células reciben esa percepción positiva y se re-escribe en ellas el nuevo comportamiento óptimo.   Imagina que cada célula viva tiene 1,4 voltios, no parece ser mucha carga de energía ¿verdad? Pero, si consideramos que tenemos 50 trillones de células, todas sanas y multiplicamos, ¡nuestro voltaje es increíble! Todo esto nos lo comparte en sus trabajos el Biólogo Celular Bruce H. Lipton.

Toda percepción positiva re-imprime el comportamiento que nuestras células o llámense también baterías, tendrán.

También, en una técnica llamada Contra-análisis, se dice que te puedes curar de adicciones y mil cosas más si piensas y revives en tu mente por cinco minutos, experiencias positivas de tu vida. Esto es tener aprecio, estimar lo que se tuvo y tiene en todos los ámbitos. Acordémonos que la mente no distingue si lo que pensamos y sentimos es verdad o mentira, simplemente nuestra ingeniería responde a la vibración y, por ende, la manera en que interactuamos.

Para aprender a valorar y dar las gracias, comencemos por ser sensibles al usar nuestros sentidos, todo es majestuoso cuando le ponemos atención al sabor, al sonido, al olor, al tacto, al contacto visual, etc.

Seamos empáticos cuando una persona hace algo por nosotros o nos halaga con un presente, el costo para él (emocional o físico) es importante. Fijémonos en su intención y recarguémonos de esa energía.

Agradezcamos de sentimiento por esa gente que ahí está siempre para nosotros, esa familia, amigos, contactos y situaciones que nos llenan de amor, es decir, de vida.

Tengamos actitud de aprecio por lo cotidiano subiendo el volumen a todas esas acciones que damos por seguras y sentadas. ¡Que agraciados somos!

Sabemos que en inglés, “gracias” es “you are welcome!”, así que acepta cuando alguien aprecia algo de ti expandiéndote y recibiendo su energía, es un alimento valiosísimo. Dale la bienvenida al efecto que causas en la gente.

Practica unos minutos al día y evoca pensamientos positivos para controlar tu biología y formar una vida mucho más sana y feliz.