¡Gracias!

Por Juan José Alonso Llera

Hay momentos en la vida que son únicos, inigualables, que desbordan alegría y un sinnúmero de pasiones, ante ellos lo que te queda es ser profundamente agradecido, hoy comparto esa vivencia que tuve el jueves 31 al debutar en una de mis locuras llamada “Stand Up Comedy”. Desde el inicio se que me faltarían muchas palabras para poder describir lo que ahí paso, así que simplemente les daré gracias a todos y me montaré en la carta que me envió una querida amiga que describe magistralmente ese momento:

¡Cuánto amor!

No fui el artista esa noche arriba del escenario, pero pude sentir la vibra que llegaba desde las mesas de los asistentes como una ola expansiva hacia el tablado. Imagino que eso sienten los virtuosos cuando el público los quiere. Una vibra de amor combinada con admiración. Al ver hacia el área del público vi gente feliz de estar acompañándote en una de tus ideas más atrevidas.

Tal vez más de uno iba por morbo, habría uno que otro espía para ver si balconearías algún innombrable o algún “no amigo”, algunos colados; donde todos deberían resistir porque hasta los amigos aguantaron vara. Y así debía de ser; pues esta vida de eso se trata: De ver las cosas con humor y de reírnos de nosotros mismos. Ya bien lo decía Chaplin: “la vida es un teatro” y Celia Cruz pregonaba: “la vida es un carnaval”.

En fin lo que si resultó una realidad fue el gran volumen de gente que estaba ahí que con su entusiasmo decía: “Estoy aquí contigo en las buenas y en las malas porque te quiero”.

Eso fue lo que vi ahí el pasado jueves en el abarrotado Rae’s: “Amor”.

Mucho amor por ti, por el gran maestro; amor por el amigo que te alegra el momento; por el personaje que te mata de la risa; por el mentor que te guía y que cuando la estás regando te da una dura lección. Y tú, lucías feliz, divirtiéndote, gozando y llenándote de esa buena vibra de tus amigos. Amigos de la niñez, alumnos, compadres, socios. Entre ellos también había sobrinas, hijos postizos, hermanos mayores y menores. En resumen como bien lo dices: “Hermanos de otras mamás y papás porque ninguna mamá los hubiera aguantado juntos”. Y hablando de papás no podían faltar los que te han adoptado; porque eres un alma rebelde, irreverente e irresistiblemente adoptable. No negaré que me sentí tensa en momentos considerados imprudentes; pero recordaba que eras tú tal como te conocemos, contando una historia donde podría caber cualquiera.

Pero eso nunca opacó ese amor que lució el doble por el excelente baterista que te acompañaba que hacía sintonía con latidos de tu corazón; con el elevando el pulso de los asistentes y con cada aplauso. ¡Ah! Y también con mis nervios corazón esperando que Valente hiciera bien la escena que le tocaba y no se le ocurriera corregirte. Pero todo salió bien. Se concentró, ensayó y cuando tocó su turno; lo hizo maravillosamente interpretando los “12 cascabeles” tan comprometido que parecía estaba cantando el himno nacional.

Vivian como buena cómplice tuya debutó como presentadora en el mundo del stand up, Karen se enfrentó a un público así por primera vez. Gracias a todos por quererte tanto y especialmente a Walter y a Samantha por ser tus grandes anfitriones de este acto impetuoso.

Ese día se apagaron las luces en un aula que se trasladó al Rae’s sacándote de tu área de confort, produciendo adrenalina y dopamina a mares, para hacer algo diferente que siempre habías tenido ganas de hacer.

Conociéndote llego a la conclusión que un día viendo a tus “standuperos” favoritos te dijiste a ti mismo: “Yo puedo hacer lo mismo que ellos y mejor”. Eso debemos de aprender todos y hacer cosas que no nos atrevemos. No sé si lo hiciste bien o mejor que ellos, porque como mamá cuervo adoptiva para mí lo hiciste grandioso.