Gracias Trump

Por José Galicot.

México recibe $25 mil millones de dólares anuales enviados por los mexicanos que viven en Estados Unidos a sus parientes que se quedaron atrás en el país.

Treinta y dos millones de personas de origen mexicano actualmente son ciudadanos americanos y votarán en las próximas elecciones para elegir Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. Ellos, más otros ocho millones de indocumentados envían partidas promediadas de $220 dólares a México en una lluvia mágica que alimenta y beneficia especialmente a las familias de los «estados expulsores» de migrantes que se quedan vacíos, (especialmente de hombres), y en dolorosas divisiones de familias.

México no entiende a estos emigrantes que abandonan a su país de origen y a sus familias para ir a otras tierras de extrañas costumbres e idiomas, en busca de ganar un dinero para poder enviarlo de regreso a los amados suyos.

Cuantas historias, cuantos dramas, cuantas tragedias y, porque no, comedias que ocurren en la vida de estos personajes que trabajando duramente van haciendo camino al andar.

México ha permanecido indiferente en lo general ante estos viajeros a los que en ocasiones se les acusa de traidores. Sus luchas y sus avatares importan poco, quizás solo a los involucrados y a sus parientes cercanos.

Las circunstancias cambian dramáticamente: el petróleo u oro negro pierde su brillo, dejando a la economía nacional en difícil situación, destrozando los presupuestos e impulsando la posición de los recursos de los emigrantes al primer lugar de los ingresos del país.

Los mexicanos de ambos lados de la frontera están preocupados ante los  arrebatos de un demagogo en busca de la Presidencia de los Estados Unidos que amenaza con: cerrar la frontera, elevar la barda que nos divide y detecta, desplazar millones de personas hacia el sur, y una serie de amenazas que podrían parecer tontas salvo que en la campaña electoral americana van tomando sesgos de realidad.

Bueno hermanos mexicanos, ¿por qué no aprovechamos este peligro? Esta amenaza que aunada a circunstancias económicas internacionales difíciles va mostrando un  futuro ominoso para los mexicanos de ambos lados de la frontera; los que sin duda deben encontrar ante el peligro común una nueva fraternidad. El mexicano de Estados Unidos tiene un «per cápita» de $48 mil dólares al año. El ciudadano de México tiene un «per cápita» de solo $8 mil.

Se antoja invitar a invertir en su país de origen a los que emigraron, creando un patrimonio (red de seguridad) que podrían tener aquí en caso que fueran expulsados. De esta manera México también se fortalecería y quizás podríamos decir «no hay mal que por bien no venga», al reencontrarnos con nuestra Diáspora más y mejor unidos.

Entonces con gusto podríamos gritar juntos: ¡Gracias Trump!

 jgalicot@btel.com.mx.