Gracias Paul

El pasado domingo 28 de septiembre nuestra vecina ciudad de San Diego recibió a uno de los personajes más importantes de la historia; a un hombre que (con una pequeña ayuda de sus amigos) logró cambiar el rumbo de la música. Sir Paul McCartney se presentó por primera vez en San Diego desde que visitó la ciudad con Wings el 16 de junio de 1976 con la gira “Wings Over America”.

En aquella ocasión fue el San Diego Sports Arena el recinto que utilizó para compartir su música, la cual tuvo que esperar cerca de 40 años para volverse a escuchar en vivo de la voz del propio McCartney.

La casa de los Padres, el Petco Park, fue el lugar ideal para que el ex-beatle ofreciera su espectáculo, ya que el ser un recinto al aire libre cobijado bajo las estrellas del Sur de California, eran elementos suficientes para que el concierto fuera un éxito, además de que el siempre buen clima de San Diego estuvo presente.

Poco después de las 8:30 y con un estadio abarrotado, la estrella subió al escenario y los recuerdos de miles de seguidores regresaron al presente, esta vez con un Paul evidentemente más viejo pero con un alma y talento intactos.

McCartney saludó a los asistentes, contó anécdotas, bromeó un poco y cantó 39 canciones, que en tiempo fueron casi 3 horas. Aunque el grueso de las canciones perteneció a su época con The Beatles, el resto de las canciones abarcó lo hecho con Wings y de solista, incluyendo algunas canciones de su último álbum “New” (2013).

El público siempre estuvo atento al espectáculo y se encargó de celebrar y corear cada canción que McCartney interpretaba, por lo que la conexión entre artista y público se dio de manera instantánea.

Como fiel seguidor a McCartney, estuve presente en mi lugar detrás de la tercera base y fui testigo de algo mágico. Como antecedente el 28 de octubre de 2002 vi por primera vez a Paul en vivo en el Staples Center de Los Angeles y unos meses después salió a la venta un DVD basado en esa gira. En dicho concierto se aprecian hombres y mujeres de aproximadamente 50 años de edad con lágrimas, lo cual a mí me pareció una exageración.

Casi 12 años después lo vuelvo a ver en vivo y lo disfrute mucho más que la primera ocasión, en parte porque aprecio más la música que hace unos años y también por sentirme afortunado de ver a uno de mis ídolos otra vez.

A pesar de que ya sé de qué se trata un concierto de Paul McCartney gracias a la experiencia propia y a los cientos de videos que hay en Internet, la diferencia entre esos dos conciertos fue que ahora comprendí lo que sentían esas personas 12 años atrás al ver que la señora de cabello totalmente blanco que estaba a mi lado izquierdo se limpió las lágrimas al comienzo de “Eight Days A Week”. Hay cosas que no necesitan explicación, así de simple.