Ganó Tigres, pero perdió el futbol

Por Guillermo A. Sánchez-Aldana

El Clausura 2019 llegó a su fin, y con ello se confirma el famoso dicho que dice que “no hay que llegar primero, pero hay que saber llegar”. Y es que para los que no vieron la gran final del fútbol mexicano se perdieron de un partido extremadamente aburrido en donde el conjunto de Tigres hizo lo necesario para anular a la mejor ofensiva del torneo y así coronarse tras el haber ganado el partido de ida con un marcador de 1-0. Así es, el torneo concluyó con un empate de 0-0 en donde el cuadro local nunca fue capaz de descifrar el esquema defensivo del rival y se quedó con las ganas de celebrar un gol ante el conjunto que se ha autoproclamado como el mejor equipo de la década por todo lo que ha ganado. ¿Está en lo correcto? Estadísticamente sí, ya que desde que empezó esta mas reciente década el combinado norteño ha sido el más ganador, pero a la vez las formas de ganar no siempre han sido las más atractivas. Después de todo no es la primera vez que un equipo dirigido por Ricardo Ferretti logra levantar la copa con un resultado poco atractivo, y mientras sigan técnicos con esa mentalidad es muy probable que se sigan dando finales como la del pasado domingo; al fin de cuentas el chiste es ganar y hasta cierto punto las maneras de hacerlo siempre serán aceptables mientras se termine con el máximo galardón de nuestro fútbol.

Ahora bien, ¿se debe aplaudir la manera en la cual el conjunto de Tigres derrotó a su similar de León? Y la respuesta es simple: sí, pero solo si eres fan del conjunto regiomontano. Después de todo es extremadamente difícil disfrutar de una final de esta índole si no le va uno al equipo que salió avante, ya que la manera que se dio dicho triunfo será complicada de aceptar para cualquier otra persona. Para el aficionado imparcial se convertirá en una final que por la manera que se jugó será olvidada fácilmente, mientras que para la gente que apoyaba al cuadro guanajuatense se tornará en una experiencia eternamente frustrante en donde sin duda merecieron algo más que una derrota por la mínima diferencia tras 180 minutos. Pero bueno, en esta columna se ha hablado en reiteradas ocasiones sobre el hecho de que el ‘merecimiento’ es ajeno al fútbol y sobra decir que en este caso el equipo que supo mejor jugar la final fue quien la ganó; la experiencia del cuadro de la frontera superó en su totalidad la aparente fiereza del conjunto de León para vencer al equipo favorito de la fase regular en el último partido del torneo.

En fin, uno puede reclamar por horas sobre la manera grosera con la cual el conjunto de Tigres se volvió el monarca del fútbol mexicano, pero al fin de cuentas nadie les quitará el hecho de que en este momento son el mejor equipo de nuestro país. Quizá sin magia pero con una manera muy clara de jugar la liguilla este equipo se ha adueñado de un campeonato más y de seguir jugando así siempre seguirá siendo candidato al título. Así que felicidades al cuadro de Nuevo León, equipo experto en jugar liguillas. Ganó Tigres, pero perdió el fútbol.

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