Futbol en LA

Por Dante Lazcano

Una cosa es cierta: Más rápido de lo que nos imaginamos la ciudad de Los Ángeles volverá a tener la operación de un equipo de futbol americano.

 

Si bien el lunes, y no hasta el 20 de mayo como lo anunciaron hace más de 90 días, la coalición de ciudadanos que armó el presidente municipal de San Diego reveló el plan de financiamiento para que los Chargers no se vayan de la ciudad en el que el inmueble el cual luce muy prometedor y aunque es obvio que tiene que precisarse y detallarse con la liga, ahora tenemos que esperar a que la directiva electrizante diga que está de acuerdo.

Pero lo realmente interesante, al margen de la “vaca” que está armando el municipio y condado de San Diego a efecto de recabar el 1.1 billones de dólares que costaría el inmueble sin utilizar fondos públicos, es que casi al mismo tiempo que se anunciaba el plan, Dean Spanos, presidente de la franquicia, reveló que el control del equipo ya está en manos de sus hijos, pero sigue supervisando la operación del mismo.

Pensando en el peor de los panoramas que los del rayo se vayan de la ciudad, la declaración de Spanos en términos de ceder el control  a sus hijos, me gusta más como una postura al estilo de Poncio Pilatos cuando dejó en manos de la gente que dejaran ir vivo a Barrabás y crucificaran a Jesús materialmente lavándose las manos, pues no sería él quien tome la decisión de irse de la ciudad siendo sus hijos los que decidan mudarse a Los Ángeles, California.

Como esto es un juego de táctica y estrategia, 24 horas después del anuncio del plan de financiamiento, Chargers y Raiders anunciaron que completaron la compra del terreno en Carson en donde supuestamente se construiría el inmueble, obvio la medida está encaminada a seguir metiendo presión, aunque si de presión se trata el municipio de San Diego ya hizo su mejor oferta.

Ahora, recordemos que San Luis está en la misma posición que los Chargers en el sentido que están a la espera de la oferta para ver si les hacen un estadio nuevo, aunque tienen la gran ventaja que el dueño de los Carneros ya compró los terrenos suficientes como para construir un estadio en Inglewood.

Mientras que Oakland, sin tanto recurso como Chargers y Rams, son quienes se subirían al carro de ver quién termina construyendo un inmueble que podría tener la capacidad como para albergar a dos equipos.

Al final del día esto sigue siendo un tema de ver qué municipio le da más facilidades de operación a la franquicia sandieguina, pero me queda claro que todo se empieza a aclarar: primero que todos los caminos nos llevan a Los Ángeles sin importar si será carnero, rayo o maloso pero habrá de nuevo un equipo en la urbe angelina, pero por otra parte con un poco de esfuerzo y colaboración San Diego podría estrenar un estadio para la práctica de futbol americano el cual sería sede para albergar eventos de primer nivel.

 

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