Futbol de México tiene a los más ricos del mundo

Saltillo.- Con la incursión de Grupo Carso al mundo al balompié azteca, la multipropiedad de equipos se ha desatado en toda su plenitud en comparación con otros países, pero más importante aún, el futbol mexicano tiene entre sus filas a los dueños más ricos de todo el mundo.

Grupo Pachuca se ha hecho de un equipo más entre sus filas, a los Estudiantes Tecos, quienes junto con los Tuzos y el León conforman el gremio dominado por Carlos Slim, el hombre más rico del mundo según la revista Forbes con una fortuna estimada a los 69 billones de dólares.

Pero el imperio futbolístico de Slim no se detiene en el balompié azteca, el pasado mes de noviembre se hizo de los derechos del Real Oviedo de la Segunda División de España, expandiendo su reinado del balón a 4 equipos, con miras a más.

En segundo lugar se encuentra Ricardo Salinas Pliego, dueño de los Monarcas Morelia y los Jaguares de Chiapas. Se ubica en el lugar 37 de los hombres más ricos del mundo con una fortuna valuada en los 17.4 billones de dólares; con una pelea con Carlos Slim en las cuestiones televisivas, al cortar la publicidad de Grupo Carso en las transmisiones del Pachuca a través de TV Azteca.

Muchos pensaron que al vender al San Luís la multipropiedad de Emilio Azcarraga terminaría, pero al ser dueño del América y el Necaxa, el presidente de Grupo Televisa es el tercero en la lista de los dueños mexicanos más ricos del mundo, ubicándose en la posición 634 de Forbes con 2 billones de dólares en su poder.

Pero la trascendencia de Carlos Slim no queda con la comparación con sus competidores mexicanos, sino que el “rey de las telecomunicaciones” se ha apoderado  la lista de los dueños del futbol más ricos del mundo, superando al español Amancio Ortega, dueño de la casa de modas Zara y uno de los dueños del Deportivo La Coruña, quien ocupa el lugar 5 con una fortuna de 37.5 billones de dólares.

Le sigue el indú Lakshmi Mittal, empresario industrial y socio mayoritario del Queen´s Park Rangers de Inglaterra, que se ubica en el puesto 21 de los más poderosos del con 20.7 billones de dólares.

Después se encuentra Rinat Akhmetov, empresario ucraniano que tiene un valor aproximado de 16 billones de dólares y que ahora puede presumirse como el dueño del equipo de sus amores, al ser el propietario del Shakhtar Donetsk; se ubica en el puesto 39 de la lista Forbes

Roman Abramovich, dueño del Chelsea, no sólo se ve superado por Carlos Slim, sino por Ricardo Salinas Pliego, ya que el empresario ruso se ubica en el puesto número 68 con una riqueza que asciende a los 12.1 billones de dólares; sin embargo, es el que más ha logrado con la obtención de la pasada UEFA Champions League, su máxima obsesión.

Gracias a las grandes bancadas de los dueños del balón, el futbol mexicano ha pasado a la mira pública del balompié mundial; pero otro de los puntos que lo colocan en el ojo del huracán, es la multipropiedad de equipos, situación “ilegal” por parte de la FIFA y que, según palabras de Decio de María, “será investigada a la brevedad”.

Ricardo Salinas Pliego

+Equipos: Morelia, Jaguares

+Lugar Forbes: 37

+Fortuna: 17.4 billones de dólares

Carlos Slim Helú

+Equipos: Pachuca, León, Estudiantes, Real Oviedo

+Lugar Forbes: 1

+Fortuna: 69 billones de dólares

Emilio Azcarraga

+Equipos: América, Necaxa

+Lugar Forbes: 634

+Fortuna: 2 billones de dólares

 

OTROS MAGNATES

Silvio Berlusconi:  El dueño del AC Milán se ubica en el puesto 169 de Forbes con una fortuna valuada en los 5.9 billones de dólares.

Malcolm Glazer: El estadounidense, dueño de los Bucaneros, se hizo de los servicios del Manchester United en 2005. Actualmente se ubica en el puesto 442 con 2.7 BDD.

Paul Allen: El dueño de los Halcones Marinos y de los Trail Blazers, también es dueño de los Seattle Sounders de la MLS, con una fortuna de 14.2 billones de dólares en el lugar 48.

Joe Lewis: El inglés es el séptimo hombre más rico en Gran Bretaña y en Forbes se ubica en el lugar 290 con 3.8 billones de dólares; dueño del Tottenham Hotspur y el Rangers.

Vanguardia/Fuente: Gerardo Arancivia