Fukushima: el suceso de 2011

Por Claudia Luna Palencia 

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Con todo y la crisis económica en 2011, la escalada de inseguridad y violencia, nada como el desastre de Japón con un cocktail de terremoto, tsunami y desastre nuclear para catalogarse  como el acontecimiento de este año que, finalmente se va.

La serie de desastres en Japón a partir del terremoto de 8.9  grados del 11 de marzo de 2011, con las posteriores olas gigantes,  los miles de muertos y los daños materiales encontraron en  Fukushima y su central nuclear la peor de las pesadillas, una que  con el impacto ambiental provocado puso la alerta en varios países.

La verdadera dimensión de las consecuencias por el descontrol  de los reactores nucleares en Fukushima es desconocida por la  mayoría de nosotros que fuimos únicamente testigos mediáticos  de los días, semanas y meses de esfuerzos por tratar de controlar  la fuga de radiactividad que contaminó agua, tierra, aire, animales y  personas ubicadas en distintos radios y extradios de la planta.

Hasta hoy en día las pruebas de contaminación nuclear siguen  dando positivas por ejemplo en la leche extraída de las vacas de  pueblos aledaños a la zona de la central.

Este desastre es el peor de la historia de la energía nuclear aún  por encima de las bombas de Hiroshima y Nagasaki; o el accidente  de 1986 en  Chernóbil e inclusive que el de 1979 en Three Mile  Island.

Por ello insisto en subrayar que las consecuencias de la energía  nuclear liberada al medioambiente todavía son desconocidas y por  lo menos, por cuestión de ética, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) debería dar una explicación sumaria global  acerca de los niveles reales de contaminación,  no olvidemos que   la planta está ubicada en la costa de cara al Pacífico.

Además estaba considerada dentro del grupo de las 25 centrales  nucleares más potentes del mundo por su gran capacidad, lo que  hace más trágico todavía todo el tiempo que pasó fuera de control.

Algunos científicos japoneses analizaron  las aguas de la costa y  han encontrado contaminación nuclear, el problema es que no han  revelado cuánto mar adentro hay partículas radiactivas mezcladas  con fitoplancton y zooplancton que comen tanto peces como  aves. Hasta la fecha la OIEA únicamente cifra entre 8 a 10 años el  tiempo que demorará desmantelar parte de la planta de Fukushima  y construir una especie de “cementerio” para enterrar los núcleos  tal y como hicieron en Chernóbil.

A colación

Las lecciones de Fukushima son las de la naturaleza: Los  seres humanos somos pequeños y endebles ante su majestad  natura.

De allí que el suceso nuclear abriese nuevamente la polémica  y el debate favor o en contra acerca de la utilización de la energía  nuclear para compensar la demanda energética en un mundo  donde la energía fósil es insuficiente y tiene un futuro escaso.

En todo caso cuando los desastres pasan es precisamente  para que los seres humanos reflexionemos, valoremos hacia  el futuro y tomemos las decisiones pertinentes. Fukushima no  debe olvidarse jamás.

*La autora es economista y presidente de Entorno XXI.