Fue un buen intento

Por Guillermo A. Sánchez-Aldana

Tras la dolorosa derrota ante el conjunto de Uruguay y el descalabro inesperado ante el cuadro de los Estados Unidos, algunos podrían pensar que este ‘experimento’ fue un fracaso. Después de todo se optó por jugar ambos amistosos con un equipo plagado de jóvenes debutantes en selección en lugar de convocar a los jugadores titulares, los cuales pudieron haber sido cedidos por sus clubes por la obligación que dicta la fecha FIFA, y solo se contó con algunos del plantel estelar que recién arrancan sus campañas en distintos puntos del orbe. Además, se contó con un Ricardo Ferretti de interino que, a pesar del constante coqueteo entre técnico y selección, no planea quedarse al mando. La lógica dictaba que ganar al menos un partido en estas fechas iba a ser prácticamente imposible, pero eso no quita el hecho de que ambas derrotas dolieron.

El ser humillado por un oponente tan superior como lo fue Uruguay es casi igual o más hiriente que el perder por la mínima ante un rival directo como lo es el conjunto estadounidense, y para muchos esta fecha FIFA será de la que se tratará de evitar hablar por los resultados tan negativos. Pero bueno, así como se celebran los triunfos también se debe aprender de las derrotas, y quizá para uno más que un fracaso esta semana se puede considerar como un buen intento.

Se intentó renovar a un equipo mexicano que viene de otro mundial complicado, y en ese renglón el combinado azteca demostró que hay talento de sobra en cuanto a individualidades. En el primer partido el ‘Tuca’ mando lo que vendría siendo su mejor cuadro para enfrentar a su similar sudamericano y, a pesar de verse superado en el marcador por un resultado de 4-1, mostraron buen futbol por momentos y fueron capaces de poner en aprietos a un rival que contaba con un cuadro prácticamente estelar. El balón parado fue el verdugo del equipo tricolor tanto a favor como en contra (así cayeron los goles en contra y el mismo Raúl Jiménez desaprovechó su segundo penal de la noche a favor) y a falta de experiencia de la mayoría se sufrió en un partido que inclusive dominaron en cuanto a posesión. Claro que al escuchar que se perdió 4-1 a nadie le va a importar quién tuvo mayor posesión del balón, pero son puntos a favor para un conjunto dirigido por un técnico que gusta del buen trato de pelota.

Ahora bien, en cuanto al partido más reciente ante el rival del continente no se podría decir lo mismo. Fue un partido repleto de nuevo talento por ambos y por ende resultó ser un partido sumamente trabado y difícil de disfrutar tanto para audiencia como para jugadores. Las ganas de brindar un espectáculo por parte de los mexicanos nunca se ausentó, pero la falta de cohesión y concentración mataron lo que pudo haber sido un partido más positivo. Se perdió por un apretado marcador de 1-0 y los jóvenes se quedaron con las ganas de demostrar de lo que están hechos en verdad.

Fue una fecha FIFA complicada para el aficionado mexicano, pero al menos se pueden rescatar un par de cosas. Quizá se está forzando de más el optimismo, pero para uno más que un fracaso fue un buen intento.

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