FRANCIA Y SU TESORO ENTERRADO

El nombre de la región en donde se producen los vinos más famosos del mundo es Burdeos, o Bordeaux, en su lengua original (se pronuncia bordó).

El apelativo se deriva del término francés au bord de l´eau (o bord de ló) que quiere decir “a lo largo de las aguas” y es que todas las zonas vinícolas de dicha región están cultivadas en los costados de las riberas de sus ríos y sus afluentes.

En Burdeos, Francia, se producen al año más de 700 millones de botellas de vino. Existen en la zona más de 15,000 productores, de los cuales, una veintena son reconocidos como los más famoso del mundo.

En esta región se produce un 80% de vinos tintos y un 20% de blancos. El Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen en Burdeos es muy estricto y deja pocas libertades de acción a los propietarios de los grandes, y de los no tan grandes, Chateaux, o Castillos en los que se elaboran los afamados vinos bordeleses.

Solo 5 son las variedades de uva permitidas en la región para producir vinos rojos: la Cabernet Sauvignon, la Merlot, la Cabernet Franc, la Malbec y la Petit Verdot. La proporción en que se utilizan tiene que ver con las condiciones que le vienen mejor a cada una de las cepas autorizadas en los sitios en los que son plantadas, algo a lo que los franceses llaman el terroir (terruá) y que se refiere al entorno geográfico y a las condiciones climáticas en general, como temperatura, días de sol y exposición de las uvas a los avatares de la naturaleza.

Vale la pena mencionar que, aunque Burdeos tiene  la fama de contar con los mejores vinos del mundo, la mayor parte de lo que se ofrece en la zona es un producto genérico, de consumo diario y por ende de precios muy accesibles.

Este tipo de vinos son identificables por las leyendas “Bordeaux” o “Bordeaux Supérieur” al frente de la botella. Aunque las etiquetas de estos vinos nunca hacen referencia a las variedades utilizadas, en algunos casos se advierte la categoría especial, como en los Grand Cru, una especie de clasificación histórica que premia la constancia y la perseverancia del productor, más que otra cosa, lo que no impide que, además, se trate de un vino extraordinario.

También se producen vinos blancos. De hecho, los vinos blancos para postre más famoso del mundo se elaboran en Burdeos, en una zona conocida con el nombre de Sauternes (se pronuncia sotern) y ahí se utiliza básicamente la uva Sémillon y algo de Sauvignon Blanc.

Tres son los ríos que alimentan, protegen y dan vida al cultivo de la vid en la región: Gironda, Dordoña y Garona. Casi todos los vinos tintos que se producen en Burdeos tienen, al menos, dos de las uvas mencionadas.

Los grandes vinos bordeleses son, por lo general, complejos e intrigantes y a diferencia de la mayoría, requieren de tiempo para poder desentrañarlos.