El formato lo permite

Por Guillermo A. Sánchez-Aldana

La semana pasada se vivieron los cuartos de final del Apertura 2017 y, como era de esperarse, fueron los cuatro mejores equipos del certamen los que lograron superar a sus rivales e instalarse en las semifinales a disputarse en el transcurso de esta semana. Y se dice fácil, pero es un deporte en donde la justicia se llega a ausentar por mero capricho o en nombre de darle a su público un resultado inesperado y es digno de mencionarse cuando los cuatro primeros lugares de la tabla general logran sobrevivir la primera ronda de la liguilla.

Tanto Monterrey como Tigres lograron su pase en primero y segundo lugar respectivamente al dominar de manera contundente a la mayoría de sus rivales, mientras que en tercer y cuarto lugar se encuentran los conjuntos de América y Monarcas, quienes sin ser tan imponentes buscarán colarse a la final del futbol mexicano y matar cualquier posibilidad de que se viva una final totalmente regiomontana. Es por esto que se dará la serie de Monterrey en contra de Monarcas y los duelos de Tigres ante América, los cuales podrán ser grandes encuentros siempre y cuando los equipos decidan dar un buen espectáculo futbolístico y no solo echarse atrás y defender resultados favorables, como tristemente se vio en varios partidos de la primera ronda de postemporada.

Ahora bien, se dice que fue justo que hayan clasificado estos equipos por lo hecho en la fase regular de la campaña, pero solamente el equipo de Rayados logró demostrar esa superioridad en sus dos enfrentamientos ante el cuadro de Atlas, ya que los otros tres semifinalistas se mantienen en la lucha por el campeonato meramente por su buena posición en la tabla general. Mientras que los pupilos del ‘Turco’ Mohamed apabullaron a su rival, tanto Tigres como América y Monarcas tuvieron que conformarse con empates para seguir adelante en la liguilla. Encararon dichos encuentros con tremenda cautela y poca ambición al enfocarse más en no perder y recibir goles en contra, lo cual solo condujo a partidos menos vistosos y con largos lapsos sin emoción alguna. Inclusive se podría decir que en los encuentros de Tigres ante León y Monarcas ante Toluca solamente se debió haber visto el primer tiempo, ya que en su totalidad del segundo tiempo ambos equipos con ‘ventaja’ optaron por defender el marcador que los favorecía. Y si aguantar el resultado por 45 minutos resulta ridículo para algunos, lo que decidió hacer el América en la serie ante Cruz Azul llega al borde de lo tolerable y respetable. Se entiende que la prioridad siempre será pasar a la siguiente ronda sea como sea, pero defender un marcador de 0-0 por más de 90 minutos es poco o nada futbolero. Tácticas lamentables que difícilmente resultarán en un campeonato.

Se pueden criticar las maneras de hacer las cosas, pero esto solamente se da porque el formato de liguilla lo permite. Queda claro que la principal intención de la liguilla en el futbol mexicano es promover la competencia y darle la oportunidad a cualquier equipo de levantar la copa, pero mientras que se pueda clasificar con un 0-0 solamente se está premiando la mediocridad. Los empates podrán llevarlos lejos, pero para ser campeón se necesitan ganar los encuentros.