Formando para el bien común

Por Gustavo Fernández De León.

“Las personas se encuentran más motivadas dentro de un marco de incentivos que a través de la competencia y el egoísmo”

-Christian Felber-

La frase “Bien Común” a partir del año 2010 ha tomado una nueva dimensión. Hablar del bien común no es solo una muestra de buena voluntad, algo que deseemos, o una frase coloquial de tiernas intenciones. La economía del bien común es un todo modelo económico que se empieza a desarrollar en algunas partes de Europa, particularmente en Austria, como evolución del actual modelo capitalista.

 

Este modelo también propone la libre empresa, la competitividad y el crecimiento económico pero con responsabilidad y proponiendo la dignidad como el mayor de los valores, y no solo como un acto aislado, sino como parte fundamental del sistema, en donde el éxito deja de medirse mediante indicadores financieros para hacerlo por indicadores de utilidad social. Así que, en este esquema, la confianza es más importante que la eficacia. Nuestro actual modelo económico, indica esta teoría, nos ha llevado a un estado de hipercompetitividad capitalista, y concentración y abuso de poder.

Esta propuesta del austriaco Christian Felber puede parecer utópica pero ya está funcionando en algunas regiones de Europa.

Tal vez no lleguemos pronto a la implementación de este modelo económico en nuestro país ni en gran parte del mundo, simplemente por la resistencia natural al cambio de los que hoy tienen el poder. Pero la nueva apuesta mundial es la cooperación, el trabajo colaborativo, el cuidado del ambiente y por supuesto, el bien común. Para acercarnos a ello tenemos que empezar desde este momento a educar a nuestros niños en las nuevas reglas globales.

Nuestro Sistema Educativo sigue siendo tradicional, en el que se privilegian los exámenes individuales y concursos: Un alumno gana y los demás pierden. En donde compartir los conocimientos en la evaluación se convierte en un delito penado por las autoridades escolares. Todo esto hace que por ahora, en nuestro país, las aulas escolares se asemejan más a las celdas de una prisión que un lugar creativo que promueva el ambiente de colaboración, en el que se sigue privilegiando el castigo en lugar de la mediación como herramienta formativa.

El intento de descentralización en 1992 con el Acuerdo para la modernización de la educación básica, perseguía una autonomía educativa en los Estados. La Reforma del 2006 intentó llevarnos de una educación memorística a una educación por competencias. La del 2013 reestructuró la relación laboral del Magisterio con el Estado. Hoy requerimos partir (aprovechando el término de moda) de base cero en la educación quitando viejos vicios y replanteando de raíz cuál es la verdadera formación que necesitan nuestros ciudadanos; porque la prioridad de los alumnos ahora es ganarle al otro, tener la mejor calificación no importa la de los compañeros.

Tal vez lleguemos algún día a darle más importancia al fin y no al medio, como en el Reino de Bután en donde el Índice de la Felicidad Nacional Bruta es más importante que el Producto Interno Bruto.

 

Maestro por el Tecnológico de Monterrey

Presidente de Coparmex Tijuana

gustavofernandezdeleon@hotmail.com