Forjadores de BC: Características de “el nuevo PRI”

Estimados lectores, como lo prometí la semana pasada, comenzaremos por ofrecer una respetuosa, pero realista crítica sobre cada uno de los partidos políticos de México.

Antes que todo, por ética debo decir, que formo parte de uno de los tres nuevos partidos políticos nacionales, emanado del gran porcentaje de ciudadanos que no se sienten representados por ninguno de los existentes. Mis comentarios estarán fundados en la percepción de la sociedad a nivel nacional y no solo por la propia.

Comenzaremos por hablar del Partido Revolucionario Institucional.

Esta institución emanada del PNR (1928-1938) y del PRM (1938-1946) comenzó a existir a partir del 46 con el propósito de mantener los fundamentos de los anteriores, siendo concebido como un partido de masas y con la intensión de defender los derechos de los trabajadores y de todos aquellos que se encontraban en condiciones de pobreza; en realidad sostenían todos aquellos valores por los que pelearon nuestros valientes en la Revolución Mexicana.

Debo reconocer, que en su momento, los principios del PNR del PRM y por su puesto del PRI, dieron origen a una economía creciente, donde a la par, se establecían mayores derechos para los trabajadores. Creo firmemente, que en sus inicios, cada uno de estos partidos, que fueron relevo uno del otro hicieron bien las cosas por respeto a los caudillos revolucionarios. Sin embargo, los tiempos han pasado, los intereses han cambiado y los valores que dieron rumbo a una hegemonía partidista desaparecieron.

Cuando analizamos las gestiones de los presidentes de la República Mexicana desde Emilio Portes Gil, pasando por Pascual Ortiz Rubio, Abelardo L. Rodríguez, Lázaro Cárdenas del Río, Manuel Ávila Camacho, Miguel Alemán Valdés, Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos, hasta Gustavo Díaz Ordaz, el llamado asesino de jóvenes (por lo del 68 en Tlatelolco) nos damos cuenta de que comenzaron con idealismo, moral, principios y valores, con amor a México; construyéndolo, defendiéndolo, aunque con algunas deficiencias, caprichos y frivolidades, hasta llegar a los padres de la corrupción como Luis Echeverría Álvarez, José López Portillo, Miguel de la Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León, resultado de una degradación social, que los mismos gobernantes han heredado.

No podemos olvidarnos de las características que han dado imagen al PRI actual, aquel que argumenta “estar renovado” que resguarda con centinelas, ese paradigma muy de ellos, aquel que los identifica como el partido del dedazo, cuyo sistema de elección interna es ver quien les convendrá para manipular en el congreso o digamos que cualquier posición que les convenga para establecer en posiciones de poder. De algunos años para acá, los ciudadanos consideran que el PRI es la regresión, son los dinosaurios, el autoritarismo, la represión, la corrupción, no viven la democracia y hasta hacen todo tipo de fraudes por conseguir sus posiciones, aun siendo descubiertos, se defienden y hacen ver lo negro como blanco y quien hoy representa perfectamente Enrique Peña Nieto.

La próxima semana, estaremos haciendo una semblanza del Partido Acción Nacional.