Fin de semana en Mexicali

Por Lucy Ocaña

Este fin de semana del 3 al 5 de marzo estuve en Mexicali. El fallecimiento de una de mis tías más queridas nos convocó a casi el total de la familia a reunirnos para despedirla, como siempre lo hacemos cuando un miembro de nuestra gran familia Rodríguez se va de este mundo.

Más allá de los sentimientos encontrados por la ausencia de un ser querido, pero que a la vez agradeces que haya dejado de padecer tan larga enfermedad, está la convivencia con los seres queridos, los abrazos, besos, lágrimas y risas. Ahí es donde te das cuenta cuánto los quieres; se da uno cuenta que les aguantas como a nadie más, la “carrilla” que te dan y ni siquiera te molesta, al contrario, te ríes de ti mismo y de los otros. La familia es parte de nuestra esencia, todos compartimos genes y por lo mismo nos reflejamos.

Cada que voy a Mexicali (no voy tan seguido) siento que regreso a mi origen, sin embargo, también cada que voy encuentro más cambiada la ciudad (para bien). Hay zonas que son completamente nuevas para mí y poco a poco las he ido conociendo; hay otras zonas que a pesar de haber vivido ahí casi toda mi vida, se ha transformado tanto, que la desconozco, porque las casas que yo conocía las tiraron y construyeron casas nuevas, más modernas y lujosas.

Encontré Mexicali muy limpio, el clima ideal de esta época, con muchas obras de infraestructura urbana que le dan la personalidad de ciudad bien diseñada, moderna.  La zona de San Pedro, excelente; con plazas comerciales, plaza gastronómica, zonas residenciales de primer nivel, escuelas, etc., bien planeada.

Lo único que no me gustó, fueron los olores desagradables a la entrada de la ciudad (viniendo de Tijuana) de una empacadora de carne que tiene ahí sus establos y unos kilómetros adelante se encuentran unas lagunas de oxidación que también despiden fétidos olores. Fuera de eso, Mexicali está bellamente transformada desde que salí de ahí hace ya bastantes años.

Y me pregunto: ¿por qué Tijuana, siendo la ciudad más importante del Estado, la que genera más ingresos, más empleos, la más densamente poblada, por qué no ha tenido la misma transformación? En mi opinión, creo que por un lado los gobiernos estatales de al menos el Lic. Elourdy y el Lic. Osuna invirtieron mucho dinero en infraestructura y apoyaron a los Presidentes Municipales en la transformación de la ciudad. Por otro lado, los mexicalenses tienen más sentido de pertenencia a la ciudad, tienen arraigo, pues, aunque lleguen de otras partes del país, se incorporan a la vida de la ciudad y la sienten suya. Los mexicalenses son más participativos (proporcionalmente hablando) en los asuntos de la ciudad y de su entorno.

En Tijuana, desafortunadamente la gente no es tan participativa, quizá, porque al contrario de Mexicali, aquí la gente no se arraiga. Aunque tenga 5, 10 ó 15 años viviendo aquí, siempre piensa que llegó para marcharse y eso hace que no sienta del todo suya la ciudad. Por otro lado, a pesar que la mayoría de los gobernadores del estado, han sido de Tijuana, no les ha importado tanto la ciudad, como para invertir en mayor infraestructura; la prueba es que actualmente tenemos meses con obras y a la fecha están “paradas” porque según han declarado algunos funcionarios “se acabó el dinero” y esas obras han terminado por desquiciar el tráfico urbano.

Actualmente la calidad de vida en Tijuana ha decaído mucho, el tráfico está insoportable, la ciudad está muy sucia, sin alumbrado público en muchas zonas, la inseguridad es cada día mayor y si los presidentes municipales en las 2 o 3 administraciones anteriores fueron malos, el actual (hasta hoy) es el peor alcalde que ha tenido Tijuana…. Totalmente rebasado por la problemática de la ciudad. Ojalá que reaccione positivamente, que escuche y se deje ayudar; que dejen de lado la codicia y trabajen para embellecer la ciudad y contribuir a mejorar las condiciones de vida de quienes aquí vivimos. Que su aspiración sea trascender como el Presidente Municipal que transformo Tijuana. ¡Ojalá!