Filantropía hipócrita

Por Juan José Alonso Llera

“Dícese de aquel sujeto que va a la iglesia, pero peca más que el diablo”

Estimado lector, sería muy fácil ponerles nombres y apellidos a los actores de este artículo, pero evitaría mucha reflexión y mataría la sorpresa, así que te dejo la tarea de nominar a los que conoces que caen en esta categoría, tú lo sabes. No hay duda que toda ayuda social es bienvenida, pero para ser socialmente responsable, tenemos que analizar la intencionalidad del acto de cada “filántropo”, cuando la razón vas más allá de solo servir y acaba en servirse. Recordemos que responsabilidad social es la manera en la que se obtiene el dinero, no la causa en la que se gasta.

Para tener algunos elementos de contexto, les platico la historia de James Penny (nada que ver con la estrella de los Soles de Mexicali, ni tampoco con JC Penny), uno de los mayores filántropos ingleses. James (fallecido en 1799) era un comerciante, propietario de un barco de esclavos en Liverpool, Inglaterra. Defendió la trata de esclavos ante el Parlamento británico. Por otro lado, la calle Penny Lane, famosa en todo el mundo gracias al éxito de The Beatles de 1967, ubicada al Sur de Liverpool, debe su nombre a este propietario del barco de esclavos y acérrimo anti-abolicionista.

Sus barcos pesaban entre 200 y 300 toneladas y generalmente transportaban entre 500 y 600 esclavos en un solo viaje. De estos, aproximadamente dos tercios de los esclavos eran hombres y un tercio mujeres. Y en su otra faceta de vida hacía donaciones a muchas causas benéficas, lo que lo posicionaba como un gran benefactor. Como hecho curioso, en julio de 2006, la concejala de Liverpool, Barbara Mace, propuso que las calles que llevaban nombres de traficantes de esclavos deberían renombrarse. El plan fue criticado por quienes argumentaron que las partes negativas de la historia no deberían ser “removidas”.

Toda proporción guardada y aterrizando en mi ciudad, hay varios benefactores que lo primero que buscan es beneficiarse personalmente y ponen de bandera a las causas nobles, para poder salir en todas las fotos, trascender, morir tranquilos y expiar algunos pecados cometidos en su vida empresarial. ¿Qué opinan sobre ellos?, ¿Cuántos conoces?, ¿Qué deberíamos hacer con aquellos que comercian con las causas para obtener subvenciones o concesiones? En especial aquellos que hasta serían reinas de la primavera con tal de llevarse el pastel, salir en la foto y chantajear a la ciudad.

Aplaudo a un sinnúmero de organizaciones que hacen mil cosas por mi ciudad, por el mundo, pero me molestan los seudoempresarios que además solo se quejan para obtener un patrocinio, después de ser “maiceados” por el gobierno, se callan y se vuelven comparsa del político en turno. También están los que bajan fondos públicos disfrazados de beneficio social, cuando no los necesitan y se los restan a los verdaderos emprendedores.

No me queda más que denunciar a los vivales, colaborar con los auténticos e impulsar a los emprendedores para tener un mejor mundo donde vivir. Apelo a la conciencia de todos para evidenciar a los hipócritas con causa. ¡Seguro ya sabes a quienes me refiero!