Fiesta brava, camino difícil y apasionante

Desde hace años ambientalistas han tratado de prohibir las corridas de toros, en algunas ciudades de México se ha logrado, pero no en Tijuana, donde la afición siempre ha sido fiel y es una de las plazas más importantes en la fiesta brava del País.

 

En entrevista exclusiva para Infobaja, el matador José Mauricio relató lo difícil que fue para él seguir un sueño que desde pequeño anhelaba, debutó en Tijuana el 30 de marzo de 2003 apenas a la edad de 18 años y sin el apoyo de su familia.

Para el matador la tauromaquia es más que un espectáculo, es algo tan profundo como la espiritualidad, un rito que apasiona tanto como para amarlo u odiarlo.

 

¿Cuándo supiste que querías ser torero?

Desde que me acuerdo quiero ser torero, mi papá es charro y mis tíos y mi familia, y por ahí ,yo creo que por ahí empezó mi gusto por los toros porque viví relacionado.

 

¿Pero no hay un antecedente de toreros?

Mis bisabuelos, pero la verdad nunca me inculcaron ni los conocí, ni nada. Mi familia indirecta, mis abuelos tuvieron una ganadería y ya. Pero siempre me gustó el mundo de los toros, desde que me acuerdo y desde que me acuerdo quiero ser torero.

 

¿Desde cuándo lo haces profesionalmente?

Desde los 18 años tomé la alternativa, entonces tengo 11 años de profesional y 8 de matador. Tomé la cervantina en el 2005 en la México, mi padrino fue Jorge Gutiérrez, y de testigo Enrique Ponce.

 

¿Cuánto dura la vida profesional de un torero?

Pues varía, depende mucho del torero, de la capacidad que tengas y de lo que te cuides. Eloy Cavazos sigue toreando festivales, ya se retiró pero sigue toreando festivales, y duró mucho tiempo. El Pana sigue toreando tiene sesenta y tantos años y sigue toreando.

Es una carrera relativamente corta pero tiene sus excepciones.

 

¿Dónde empezaste como novillero?

Conocí a una persona que se llama Paco Laguna que fue mi primer maestro en los ruedos de Coyoacán, y estuve con él hasta que tomé la alternativa, pero debuté como novillero aquí en Tijuana, en el Cortijo San José, en el 2003 el 30 de marzo.

Me fracturaron un brazo ese día, luego volví a torear y me empezó a apoyar mucho Pepe López Hurtado, el hijo. En junio debuté en la México y en diciembre tomé la alternativa.

 

¿Qué recuerdas de tu debut?

Muy complicadillo porque no tenía nada, en mi casa me prohibieron ser torero y me corrieron de la casa. No tenía nada. Hablando y soñando hablamos con Giraldés y le dijimos que había novilladas aquí, que si había chanza de que nos pusiera. Eso se lo dijimos el domingo y lunes nos habló “ya están puestos en Tijuana”.

Y no tenía ni traje de luces, no tenía nada, ni capotes, ni espadas, nada porque como me lo prohibían… tenía ahí un capotillo viejo y una muleta. Entonces a rentar todo, a conseguir estar en la Asociación, comprar los boletos para venirnos para acá, todo.

Y llegué aquí y nunca había toreado un novillo, lo máximo que había toreado eran becerras de tentadero y como tres becerras, porque ser torero se me complicó mucho por la cuestión familiar.

Salió el toro, y aquí por lo general tienen que echar los novillos o los toros muy gordos, porque los viajes son tan largos los toros muchas veces bajan de peso. Entonces vi una mole de carne, el primer capotazo que di cerré los ojos y pasó el toro, y dije “ah pues no está tan complicado”.

El segundo que le di me llevó por delante, y como que ya me empecé a concentrar, me pegó como siete volteretas el novillo, y en la última voltereta caí en una piedra y me empezó a doler mucho el codo.

A la hora de entrar a matar como que pinché y se me rompió el brazo.

Fue un debut un poco accidentado, pero al final causé muy buena impresión y la gente salió muy contenta y hablando de mí.

 

¿Cruzó por tu mente dejarlo?

No, no… cruzaba más cuando no me dejaban torear, con eso (con la fractura del brazo) me envenené más. Me encantó escuchar los “olés” de la gente y sentir la embestida de un novillo ya hecho, y que la gente haya salido hablando de mi, a parte al hospital me fueron a ver muchas personas y apenas era mi debut y no conocía a nadie aquí.

De aquí hablaron con Giraldés, él habló con Pepe López Hurtado y de ahí ya me invitó a tentar el matador, le gusté y empecé a dar novilladas.

 

¿A los cuántos años es ideal empezar a torear?

Pues depende, hay toreros que empiezan muy jóvenes, es según la capacidad de cada quien. No creo que haya una edad para ser torero, pero sí entre más joven mucho mejor. Yo desde los 10 años quiero ser torero, bueno desde que me acuerdo, y a los 10 ya empecé a entrenar como para debutar de luz, pero para debutar me costó ocho años ponerme el traje de luces y muchas trabas de por parte de mis papás, sobre todo de mi mamá.

 

¿Cómo te preparas?

Es mucho preparación mental, lo que más se tiene que preparar es mentalmente para afrontar los compromisos en la plaza para no desconcentrarte, para saber asimilar los triunfos y los fracasos porque es una carrera de muchísima tensión.

Ahorita tengo casi un año con un preparador, coaching deportivo, eso creo que me ha ayudado mucho en momentos claves de cada faena y de mi carrera.

Lo más importante es mental, lo físico también ayuda muchísimo y el entrenamiento en las ganaderías, y estar todo el tiempo en esto es como un doctor, si nunca estudia o nunca practica nunca va a ser un buen doctor.

 

¿Da miedo?

Sí, mucho. Hay toros que dan más miedo que otros, yo comparo los toros con la gente, tienen muchísimo que ver las miradas que tienen los toros de lidia son muy parecidas a la gente. Todos los toros salen a pegarte y hay toros que de la bravura y la fiereza tienen nobleza en la mirada, entonces te puedes confiar un poco más.

Hay toros que en la mirada te indican otras cosas y te dice que si te alcanza a agarrar te va a pegar una cornada segura. Entonces tienes que imponerte y estar lo más tranquilo posible para que esa adrenalina y eso que sientes no se lo transmitas al toro.

 

¿En qué piensas para tranquilizarte?

Hay veces que no te puedes tranquilizar. Ahorita ya trato de hacer unas cosas que se llaman anclajes, que es tratar de poner en armonía tu mente y calmarla. Tienes que entrenar mucho para que cuando estés en la cara del toro, no pienses.

Hay una cosa que los toreros llaman abandonarse, cuando te abandonas no escuchas ni al público, ni sientes miedo, sólo sientes un estado… pues no sé, es como una droga que te eleva y te pone en otro estado de conciencia, te olvidas de todo y dejas que fluyan los movimientos.

 

¿Qué prefieres rabo o indulto?

Rabo.

 

¿Qué le diría a quienes critican las corridas de toros?

Yo lo respeto mucho, respeto su forma de pensar. La mayoría de personas que está en contra de las corridas de toros, solo las ve como algo superficial, muchas veces dicen que “yo he ido a muchas corridas de toros y no me gustan”. Pero pues no ven más que cuando pican al toro, cuando le ponen las banderillas y cuando lo matan, no ven más allá de lo que es, no ven el arte, no ven la esencia de esto que es la esencia de la vida misma.

La tauromaquia es una obra de teatro sin libreto y sin guión, es como algo muy profundo, más que un espectáculo es algo espiritual, es un rito y es algo que mueve sensibilidades. Y si tú quieres prohibir una cosa que no entiendes la sensibilidad y la profundidad que tiene el toreo pues yo creo que estás en un error.

No se trata de prohibir las coas, yo creo que se trata de analizarlas y de que te apasionen, los que están en contra les apasiona tanto el toreo como para estar a favor o en contra, pero casi no hay gente que se mantenga al margen. Te encanta o lo odias.

Pero hay mucha gente que lo odia que en su gente ha visto cómo se cría un toro de lidia, cómo nace, muchos piensan que los entran para embestir, y no es cierto.

Muchos dicen que sufren, y a mí me han criticado mucho porque he dicho que el toro de lidia no sufre, al contrario, su bravura hace que no sufra, es como un torero tiene igual bravura que un toro y cuando te pegan una cornada no sufres, lo primero que haces como torero cuando pegan una cornada es querer salir a torear.

Yo creo que es profundizarse un poco más en todo esto, y decirles a los antitaurinos qué han hecho ellos por el toro de lidia, al final ellos no los querían, ellos no buscan el bienestar del toro, sólo buscan prohibir porque no les gusta.

Es un hecho que cuando se prohíban las corridas esta raza se va a extinguir. Además se termina todo el ecosistema que protege el toro de lidia, las ganaderías son áreas naturales protegidas, pero no por el gobierno, sino por los ganaderos.