Fenómeno del impostor

Por Maru Lozano Carbonell

La académica de la UNAM, Dra. Laura Barrientos Nicolás, dice que el setenta por ciento de la gente en el mundo sufre este síndrome. ¿Lo habías escuchado? ¿Alguna vez te sentiste nada ideal para encajar en cierto sector?  ¿Te has sentido poco talentoso? Es que a veces uno es buenísimo en algo, pero operamos sintiéndonos con la amarga sensación de que somos un fraude, estamos engañando y que nos descubrirán.  

Si te llegan a decir que es porque tu autoestima está por los suelos, ¡no! Este síndrome es una condición que tiene que ver con tu baja apreciación de lo que realmente eres capaz de hacer, es decir, de tus habilidades aunado a lo que supones que los demás podrían pensar acerca de ti. No nos creemos aptos y por lo tanto, asumimos que nos tacharán de fraudulentos.

Definitivamente, este síndrome no es una enfermedad mental, lo acuñan las psicólogas clínicas Suzanne Imes y Pauline Clance en 1978 cuando hicieron un artículo sobre mujeres que tuvieron grandes logros pero no se sentían del todo genuinas. Es que sí, las mujeres exitosas ¡de repente padecen de estos pensamientos!

Si tienes obesidad, a todas luces gordito estás. Pero si crees que eres un “fenómeno impostor”, solo tú lo crees, ¡no lo eres! Se suele pensar que alguien con equis talento es mejor que uno y que entonces no merecemos los premios, los aumentos, las porras, etc. y, ¿sabes qué surge entonces? ¡La inseguridad! Ya tú me dirás cómo será todo a partir de esta base. Así que trátalo en terapia si sientes que no te puedes desconectar y olvidar cuando tuviste una retroalimentación negativa o cuando lo que te cuentas en la mente, no coincide con la realidad fuera de ella.

La buena noticia es que sí se puede cambiar, es a través de un trabajo interior. Esto le pasa a muchísimas personas, no solo a ti. Comienza por cuidar las palabras que usas, que sean orientadas a lo que sí desearías. Por ejemplo: “Me siento seguro, confiado y avanzando bien…”. La manera que hablas determina el impulso en el cerebro y de éste lo que sientes. Cambia con el cuerpo también, si esto te lo dices viéndote al espejo y sonriendo, créeme, ¡otra sensación generas!

Otro aspecto a modificar es la visualización. Visualízate por cinco minutos pleno, feliz, siendo aceptado, auténtico, merecedor. Solo visualízate, no pienses porqués. Mira, si tú tienes la posibilidad de regalarte estos minutos en tu mente, tienes un altísimo porcentaje de verlo plasmado en tu realidad. Hoy nos volveremos a cablear así, sin amenazas de nada porque no hay peligro, todo era imaginación…

Si de repente sientes algo negativo, ¡nombra esa emoción! Y enseguida, métete al internet y busca el antónimo, es ahí donde querrás llegar, así que búscalo. Quita el “soy…” por “me siento…”. Así avanzas positivamente. El fenómeno del impostor es una gran oportunidad para identificar, gestionar y crecer. Ponte metas cortas y alcanzables, permítete ayudar, acepta que cada desafío es una experiencia trascendente, relájate, no todo sale al primer intento gozando el proceso. Ya nos lo dijo el teólogo Meister Eckhart: “Haz exactamente lo que harías si te sintieras más seguro”.